En este trabajo exploro los fundamentos psicológicos y emocionales de las relaciones de intercambio que estudian las Ciencias Económicas.
Gracias
a HÉCTOR SÁNCHEZ por confiar de manera ciega en mi y darme un
espació y un empujón necesario para ordenar mis ideas. Sin su apoyo
y sin su propuesta de participación en su programa de radio me
hubiera sido mucho más difícil llevar a cabo este trabajo.
Son una serie de espacios de radio que llamamos "Economía Campechana" y que iban apareciendo en cada entrega de los podcast de "Error del sistema, reiniciando". Los he recopilado aquí todos, guardando un orden cronológico que ayuda a integrar y seguir las ideas presentadas.
Son una serie de espacios de radio que llamamos "Economía Campechana" y que iban apareciendo en cada entrega de los podcast de "Error del sistema, reiniciando". Los he recopilado aquí todos, guardando un orden cronológico que ayuda a integrar y seguir las ideas presentadas.
En este enlace podéis encontrar todos los programas donde se insertaron los espacios que aquí van a aparecer:
Economía
campechana - 000
Presentación
Empezamos
hoy una sección donde trataremos temas relacionados con la economía
y la sociedad, profundizando pero de manera sencilla, utilizando el
sentido común, y sugiriendo reflexiones que promuevan el debate y el
hacer pensar.
El
objeto de nuestro estudio es la sociedad, entendida como un grupo de
individuos que intercambian cosas y ese intercambio los vincula. La
economía es la ciencia que trata de entender las leyes de esos
intercambios y vínculos.
Un
grupo de personas compartiendo el mismo espacio físico sin
intercambiar nada no crea una sociedad, no hay asociación, siguen
siendo individuos, no existe vinculación entre ellos.
Por
tanto ya tenemos sintetizados los elementos sobre los que vamos a
pensar, individuos que truecan cosas entre sí, creando vínculos
entre ellos. Y las leyes de esos lazos que estudiaremos a través de
lo que llamamos economía.
Partimos
dando por hecho que la sociedad y el sistema económico actual no han
sido planificados, es decir, creados en algún momento por alguien,
de manera intencionada en su totalidad y desde un principio.
Ha
sido más bien un proceso de dar soluciones a los obstáculos que
iban apareciendo a lo largo del tiempo y que afectaban a un grupo de
personas. Los individuos dentro de ese grupo con poder de decisión
creaban unos mecanismos que solucionaba, por lo menos durante un
tiempo, el problema planteado, y sobre todo daban una respuesta buena
con preferencia para sus intereses particulares.
Por
ello no es de extrañar que cada cierto tiempo nos encontremos con
periodos de cambio o "crisis", donde haya que buscar
soluciones nuevas a los problemas que van apareciendo . Y cada
solución es una especie de parche que permite avanzar un poco en el
tiempo, y que sirve a un número más o menos amplio de personas.
Os
invito a detenernos un poco y a mirar con profundidad, sencillez y
paciencia.
Para
comprender una realidad lo primero es ser capaz de mirarla. Y no
siempre es fácil. A veces mirar duele. Y preferimos refugiarnos en
un mundo deseado, en cómo nos gustaría que fueran las cosas.
Pero
el primer paso para conseguir cualquier logro es ser capaces de mirar
para entender como funciona la realidad. Y luego proponer cambios que
se ajusten a ella.
Entender
de manera sencilla cómo funciona la sociedad y la economía nos
permite además a todos participar en el debate de cómo nos gustaría
que fueran las cosas, y no dejar su diseño en manos únicamente de
expertos y de ciertos grupos que van a construir esa institución
según sus propias necesidades con preferencia.
Esta
es la propuesta de este pequeño apartado de radio. Mirar, entender y
sólo entonces ver como podemos cambiar las cosas.
En
esta primero entrega he resumido cual va a ser el objeto de nuestro
estudio, la sociedad, que nace del intercambio entre los individuos
que la forman, y la economía como ciencia que trata de entender cómo
funcionan esos intercambios.
Todo
con una mirada profunda, sencilla y utilizando el sentido común. Te
invito a participar en su comprensión.
Gracias
por escuchar y os espero en la próxima entrega de "Economía
campechana".
Economía
campechana 001
Los
intercambios
En
la entrega anterior decíamos que una sociedad está formada por
individuos que intercambian cosas. Hoy vamos a cavilar sobre el
intercambio.
Un
sujeto aislado tiene dos posibilidades para tener bienes. Tomar cosas
del medio ambiente, de la naturaleza, o construirlas.
Cuando
un individuo tiene algo en su posesión entonces puede darlo a algún
otro sujeto. Y el sujeto que lo recibe queda vinculado al primero
mediante el mecanismo psicológico de la deuda. Ha recibido algo y
tiene necesidad de compensar por lo recibido, de devolver algo
parecido, se siente en deuda.
Solo
puede dar aquel que posee algo. Y el que lo recibe siente que tiene
que compensar lo recibido de alguna manera devolviendo algo de
parecido valor. De esta manera ambos quedan vinculados, están de
alguna manera asociados, existe una relación entre ellos. En el
momento que se devuelve algo que compense lo recibido se cancela la
deuda y los sujetos quedan de nuevo libres del vínculo que los unía.
El
término sociedad se refiere a la existencia de asociaciones entre
sujetos, de modo que mientras existan asociaciones, vínculos entre
ellos, existe sociedad. Pero si los vínculos desaparecen la sociedad
deja de existir.
De
este modo tenemos los elementos necesarios para entender cuando
existe una sociedad. Una sociedad existe mientras haya deudas entre
los sujetos que la componen, mientra haya vinculación entre ellos.
En el momento que se cancelan las deudas, ya no hay necesidad de
relación, no existe asociación, ya no hay sociedad.
También
cuando dos personas deciden asociarse y trabajar juntas para hacer
algo existe un intercambio entre ellas. Una da su trabajo y la otra
pone algo que se considera igualmente valioso como puede ser algún
bien o igualmente trabajo, y se espera del otro que aporte lo suyo.
Esto también se trata de un intercambio, ponen algo en común con la
esperanza de conseguir algo que va a ser beneficioso para los dos. Y
cada uno espera del otro que aporte algo. Existe una promesa de cada
uno de aportar a la causa común. Esa promesa es igualmente una deuda
con el otro. Cuando se acaba el proyecto juntos se acaba el vínculo
y se acaba la asociación.
En
cualquier caso siempre para que podamos hablar de sociedad es
necesario que exista una deuda que todavía no se ha pagado.
Y
este va a ser el primer motivo al que invito al oyente a reflexionar.
La existencia de la sociedad humana está ligada a que hayan vínculos
entre nosotros, a que nos sintamos obligados con los otros de alguna
manera. Sin deuda no hay sociedad ni economía.
Os
dejo reflexionar sobre esta idea.
Gracias
por escuchar y hasta la próxima entrega de Economía campechana.
Economía
Campechana – 002
Los
intercambios y el valor
Hoy
vamos a reflexionar sobre los intercambios y el valor de las cosas.
Para
poder intercambiar es necesario poseer algo. Uno no puede dar lo que
no tiene. Y un individuo sólo puede tener lo que ha tomado de la
naturaleza y lo ha hecho suyo, lo que ha recibido de otra persona o
lo que es capaz de fabricar o saber hacer, algún tipo de
conocimiento útil para otros. A todo eso lo llamaremos propiedad
privada. Sin ella es imposible el intercambio, y como ya vimos, la
existencia de la sociedad.
Las
personas que no son propietarias de un bien no pueden intercambiarlo.
Quien no sabe hacer nada que sea de utilidad a otros no puede
intercambiar un servicio por otro o por algún bien.
Si
uno tiene algo acumulado y lo va gastando puede llegar a quedarse sin
nada para intercambiar.
También
es posible que alguien tenga tanta cantidad de posesiones que pueda
dar sin llegar nunca a vaciarse del todo y sin esperar nada a cambio.
En un capítulo posterior trataremos este tipo de cesiones.
Para
que exista intercambio también tenemos que hablar sobre el valor de
las cosas. El intercambio se produce cuando esperamos obtener algo a
cambio de más valor para nosotros del valor que le damos a lo que
entregamos. Si nosotros poseemos 10 kilos de manzanas y podemos
obtener un abrigo a cambio lo intercambiaremos si a ese abrigo le
damos más valor para nosotros que a las manzanas, en caso contrario
no haremos el intercambio.
Pero
el valor es un concepto personal. Tiene que ver con las preferencias
del individuo particular y con sus circunstancias. Por poner un
ejemplo, si yo tengo abundancia de manzanas en posesión quizá me
apetezca cambiar un kilo de mis manzanas por naranjas que para mi
tienen más valor pues no tengo ninguna. Pero en el caso del otro,
que tiene abundancia de naranjas en posesión, para él tienen más
valor las manzanas, de las que tiene pocas.
No
tratamos con conceptos de valor absolutos. Las dos personas pueden
tener la sensación de haber recibido en valor más de lo que han
dado, y ser las dos cosas ciertas a la vez. Ninguno ha sido, digamos
así, engañado.
El
valor que se le de a las cosas siempre está ligado a las
preferencias de los individuos y a sus circunstancias personales,
como son las posesiones que tenga, el estado físico en el que se
encuentre, dónde se encuentre, y muchos más factores que influyen
en la valoración que alguien da a un bien y a un servicio.
Estos
son los dos conceptos que traje hoy al programa para invitaros a
reflexionar. Necesitamos tener cosas para poder intercambiarlas, no
se puede dar lo que no se tiene, y sólo intercambiamos cosas si
obtenemos otras de mayor valor para nosotros.
Gracias
por escuchar y os espero en la próxima entrega de Economía
Campechana.
Economía
Campechana – 003
Tipos
de bienes de intercambio
Estamos
viendo en esta serie de programas que la sociedad nace gracias al
intercambio de bienes y servicios. Hoy vamos a pensar sobre los tipos
de bienes y de servicios que intercambiamos.
Dijimos
que podemos obtener bienes de la naturaleza, procedentes de otros y
bienes que fabriquemos nosotros, y también servicios que seamos
capaces de dar. Eso es lo que conforma nuestras posesiones, nuestra
propiedad privada.
Hay
bienes que no pierden su valor con el uso y hay otros que sí. Por
ejemplo si yo compro una casa, esa casa en principio conserva su
valor en el tiempo. Pero si yo compro comida en el momento que yo me
la como me quedo sin nada de valor, me he vaciado. Al comprar una
casa he intercambiado pero conservo algo que sigue teniendo valor. En
el caso de la comida o bienes que se usan y desaparecen yo me quedo
sin nada de valor.
En
realidad también la casa va perdiendo valor poco a poco con el
tiempo, pues se va envejeciendo y desgastando. Pero a una velocidad
que me de la sensación que tal pérdida sea muy pequeña. O incluso
que la velocidad a la que se deteriora es menor al aumento del valor
de las casas que por cualquier causa se produzca en la sociedad donde
resido. Esto me permite ganar valor con el tiempo, en un futuro mi
posesión habrá aumentado su valor y la podré cambiar por más de
los otros productos.
Si
compro cosas que se deterioran con rapidez, por ejemplo comida, no
puedo guardarla para mucho tiempo, tengo que consumirla en un corto
espacio o no tendrá ningún valor. Y luego tendré que buscar nuevos
productos con los que poder comprar. No puedo acumular, no puedo
guardar para usar o cambiar por otras cosas más tarde. Uno no puede
ahorrar acumulando naranjas por ejemplo, pues estas se deterioran con
relativa rapidez. Pero sí puede ahorrar comprando casas pues duran
mucho tiempo y luego, cuando se necesiten otras cosas, vender la casa
para poder comprar pues esta ha conservado valor.
El
ahorro se produce mediante objetos que duren en el tiempo y puedan
ser puestos en intercambio más tarde. El trueque inmediato de
objetos se puede realizar con cualquier cosa pero si queremos
acumular para poder intercambiar más tarde tiene que ser con objetos
que tengan duración en el tiempo.
Esto
es lo que he traído hoy para reflexionar, el intercambio de objetos
de uso inmediato y el de objetos que no se deterioran a gran
velocidad y nos permiten el ahorro. Y así he introducido el concepto
de ahorro en nuestro análisis de la economía.
Gracias
por escuchar y os espero en la próxima entrega de Economía
Campechana.
Economía
Campechana 004
La
familia y la tribu
El
ser humano nace inmaduro. No sobreviviría al nacer más de unas
horas sin la asistencia y la ayuda de un grupo que le de sostén, que
le ayude a sobrevivir.
La
familia es el grupo inmediato que cuida al recién nacido durante un
tiempo, y lo cobija para que madure lo suficiente para ser poco a
poco cada vez más autónomo. Y es muy difícil que tenga alguna
esperanza de sobrevivir en soledad hasta por lo menos los 3 o 4 años
de edad.
La
familia es una sociedad básica donde se intercambian objetos y
servicios a distintos niveles, y no siempre en igualdad de
condiciones. Las parejas pueden intercambiar cosas en igualdad, los
hermanos muchas veces también. Pero hay relaciones como las de los
padres y los hijos donde unos dan y otros sólo toman sin poder
compensar o devolver lo recibido. Y quizá nunca lo puedan hacer y
sólo puedan pasar lo recibido a otros.
En
la familia se da lo fundamental de los grupos, la razón de su
existencia. Sirven para la supervivencia. Ya dijimos que un individuo
solo, al nacer no sobrevive sin la asistencia de una familia.
En
la familia todos los individuos son importantes, pertenecen a ella.
Nadie puede ser excluido de ella a menos que se ponga en riesgo la
supervivencia de esa familia por motivo de ese individuo. Y cualquier
cosa que le pase a cualquiera de ellos tiene repercusiones en el
bienestar del resto. Si por cualquier causa algún individuo es
dejado de lado, olvidado, despreciado, no se le asiste cuando lo
necesita, eso tendrá repercusiones en todo el grupo familiar.
Estará, como poco, en peligro la paz del grupo, y un grupo que no
está en paz interna tiene serios peligros de supervivencia.
El
grupo familiar favorece tanto el compartir como el competir.
Para
que el grupo tenga paz es necesario que todos tengan un razonable
nivel de bienestar y por ello es muy importante el compartir. Tanto
bienes como responsabilidades y trabajos. Pero también es muy
importante el competir dentro del grupo. Pues cuanto más habilidades
se den dentro del grupo será mejor para todos, redundará en el
beneficio de todos. Si los componentes son cada vez más fuertes, más
listos, más hábiles, y además ejercen funciones especializadas
según su competencia, las posibilidades de supervivencia del grupo
aumentan y también sus bienes y servicios.
El
siguiente nivel de organización grupal es la tribu, que la vamos a
definir de manera muy sencilla como la agrupación de varias familias
que de esta manera aumentan su posibilidad de supervivencia y de
intercambios de servicios, deberes y bienes, de tal modo que son así
más ricos y están mejor adaptados al medio.
En
esta entrega hemos visto el grupo básico en el que se organiza la
sociedad, la familia, sin la cual no existe el individuo pues este no
sobrevive al nacer sin su ayuda. En la familia se dan las formas
básicas de intercambio de bienes, de servicios y de deberes y estás
formas de intercambio, cuando más variadas son, aumentan las
posibilidades de la supervivencia tanto del grupo como del individuo.
Y
hasta aquí, la entrega de hoy de Economía Campechana.
Economía
Campechana 005
El
intercambio dentro y fuera de la familia o la tribu
Dentro
de la familia se produce un intercambio de servicios y bienes y
también de deberes y responsabilidades. Todo ello está al interés,
en primer lugar de la supervivencia del grupo, sin el cual el
individuo aislado no sobrevive. Y en segundo lugar al servicio de
todos y cada uno de los componentes de la familia.
Vimos
en la anterior entrega que si se excluía a alguno de los miembros
del grupo, por otra razón que no fuera que ese individuo pusiera en
riesgo la vida del grupo entero, eso daría lugar a tensiones y
problemas que siempre ponen en amenaza la capacidad de sobrevivir del
conjunto de la sociedad.
Todos
los individuos participan en las necesidades que tiene la comunidad,
en los trabajos, en las faenas, y cuanto más competentes sean y
además más diversos, cuando más diferentes sean y aporten
soluciones innovadoras a las capacidades del grupo de afrontar los
problemas, va a ser mejor para el grupo. Es bueno que hombres y
mujeres sean diferentes, tengan diferentes funciones, diferentes
habilidades y saberes. Y lo mismo que haya diferencias entre viejos y
jóvenes, entre fuertes e inteligentes. Entre conocedores de la
agricultura y otros que sepan sobre cobijo o sobre caza. La variedad
ayuda a la supervivencia. Y esa variedad de sapiencias es
intercambiada directamente dentro del grupo. Y cuanto más grande y
más intercambio, mejor.
Todo
está en función de la supervivencia. Un colectivo puede unirse a
otro para aumentar su fuerza, su número, su variedad y sus
posibilidades de permanecer con vida. Siempre que superen las
diferencias de organización y lleguen a acuerdos sobre ellas.
Aumentan los individuos que aportan y que reciben y el número de los
intercambios y vínculos.
Entonces,
¿Cómo empieza el intercambio con otros grupos pero sin llegar a
unirse a ellos?
El
intercambio con otros grupos sólo se da cuando el nivel de
supervivencia del grupo está asegurado. Solo se comienza a
intercambiar con otros cuando hay abundancia de algo. Si no la
hubiera, entonces ese servicio o producto sería consumido dentro del
grupo. Solo cuando algo es abundante, superfluo, sobra, su
intercambio no pone en riesgo la supervivencia del grupo y por tanto
se puede realizar. Al menos en estas primeras fases del desarrollo de
la organización humana.
En
la entrega de hoy, hemos reflexionado sobre la fuerza que se gana
gracias al número de individuos que forman el grupo, y también
gracias a la diversidad de sus conocimientos y habilidades. Y también
que unirse a otros supone un incentivo pues supone ser más variados
y más ricos.
Y
nos hemos preguntado cuándo empieza el intercambio de objetos o
servicios con otros grupos, sin llegar a fundirse con esos otros
colectivos y vemos que sólo se da en una sociedad abundante de algo,
con cosas que no ponen en riesgo su supervivencia.
Hasta
aquí esta entrega de Economía Campechana. Y os recordamos que
tratamos de hacer un programa para hacer pensar...
Economía
Campechana 006
El
riesgo (I)
Hoy
vamos a reflexionar sobre el riesgo. Qué ocurre si no hay
reciprocidad en los intercambios, si se dio algo pero no hubo
compensación por lo dado. Qué ocurre cuando no se puede devolver
algo que se recibió. Qué consecuencias tiene sobre la sociedad y
sobre los individuos particulares que participaban en ese intercambio
concreto.
Y
lo vamos a ver en este nivel de organización social, en la familia y
en la tribu, y luego volveremos a ello más adelante. Hablaremos del
riesgo en sociedades más complejas.
El
intercambio no siempre es un trueque inmediato, alguien puede dar
algo, o realizar algún servicio a la comunidad o a otros componentes
del grupo, y estos devolver algo para compensar en algún otro
momento. Pero puede ocurrir que la persona que recibió ese bien o
servicio no pueda luego devolver nada, quizá muera, quizá esté
ahora imposibilitada, quizá hayan circunstancias que se lo impidan,
quizá simplemente se niegue a hacerlo.
Eso
es el concepto de riesgo, el riesgo que se corre cuando alguien da
algo de que no sea compensado, que no reciba nada a cambio.
¿Cuáles
son las consecuencias? Depende de varios factores. De la importancia,
sobre todo para la supervivencia, del bien intercambiado. Depende,
también, de la cantidad total de intercambios que se dan en ese
grupo social determinado, depende de que pueda ser compensado por
otros, y sobre todo, depende del volumen de deuda no devuelta, de la
cantidad de cosas impagadas.
Siempre,
en toda sociedad el riesgo está presente, y una cantidad de
impagados van a ser consustanciales al funcionamiento normal. Sobre
todo la cantidad de ellos es el factor fundamental que va a poner en
riesgo la supervivencia global de la comunidad.
El
factor más importante, por tanto, es el porcentaje de incumplimiento
del compromiso. Y su importancia relativa a la supervivencia. Según
su volumen, la sociedad puede sufrir dificultades para sobrevivir. Y
las relaciones entre los individuos pueden, además, soportar un
deterioro, pues habrá en lo sucesivo que tener más cuidado cuando
alguien da algo, pues existe el peligro real de que no se obtenga
nada a cambio.
Y
existe un curioso añadido. También es un problema cuando se da
demasiado, cuando alguien en concreto aporta demasiado. A veces, es
imposible devolver aquello que este individuo aportó, por ser
desmesurado, y en consecuencia ser insoportable la deuda que los
otros adquieren. Muy posiblemente grupo tiende a romperse, pues los
que no pueden pagar es probable que sientan el peso insoportable de
la deuda y se marchen.
Tanto
dar demasiado que difícilmente podrá ser compensado, como que
demasiada deuda no pueda ser devuelta, pone al grupo social en
peligro de ruptura y de capacidad de supervivencia.
Hasta
aquí la entrega de hoy de Economía Campechana.
Economía
Campechana 007
Cualidad
y cantidad en los intercambios
Puede
ser que más de uno esté muy extrañado pues llevamos ya siete
entregas y la introducción y todavía no hemos utilizado conceptos
como dinero, o escasez de productos, o una matemática contable.
Es
muy posible que ni siquiera se dispusiera del concepto de número en
esta fase del desarrollo humano. Pero a pesar de carecer de él los
intercambios se podían realizar sin problema. Se trata de una dar
algo, aportar al grupo o a otros, y recibir del grupo o de otros. Y
es suficiente con tener un sistema de valores, dar algo que me parece
que tiene valor por recibir algo de más o menos un valor parecido, o
superior, o algo inferior. El concepto de más seguramente sí
estaría presente, pues más significa simplemente aumentar lo que el
otro dio. Pero con una cualidad subjetiva y cualitativa. Seguramente
era muy fácil manejar el concepto de más, correr más, ser más
fuerte, aguantar más tiempo andando, ser más alto, ser más hábil,
saber más sobre caza.
Y
como siempre con la referencia fundamental, ¿esto mejora nuestras
posibilidades de supervivencia? Si somos más fuertes, si cazamos
más, si construimos mejores refugios, si nos orientamos mejor, si
fabricamos mejores utensilios. Todo eso aumenta nuestra capacidad de
supervivencia.
En
el trueque dentro de los grupos familiares no es necesario el dinero.
Es un intercambio cualitativo y el éxito se mide en términos de
supervivencia. Tanto el éxito de supervivencia grupal como el
individual.
El
término de escasez tampoco debería tener ningún significado en
aquel momento. Simplemente era un hecho. El agua que había era la
que había, ni más ni menos, es la que hay, y se trata de utilizarla
y repartirla de manera lo más adecuada a la supervivencia del grupo.
Si falta agua la racionamos o vamos a por más o la sustituimos de
alguna manera.
En
cambio el término de abundancia, sí tendría sentido. Algo que de
alguna manera hay más que suficiente para todos. Una caza demasiado
exitosa que permite saciar las necesidades de carne de todo el
colectivo, y hay sobras. Eso es abundancia, y con eso se puede
pensar, empezar a pensar en términos económicos. ¿Se puede hacer
algo con esto que tenemos demasiado y a nosotros ya no nos aporta
nada más para nuestra supervivencia?
La
economía, el intercambio entre grupos nace de la abundancia. No de
la escasez.
En
esta entrega hemos visto como dentro de la familia o la tribu los
intercambios son en términos de cualidad y no de cantidades, y las
cantidades no se median en términos numéricos sino en conceptos
incrementales, de más cantidad o menos cantidad.
Y
hemos visto también que la economía surge de la abundancia, del
sobrante, y no de la escasez.
Y
hasta aquí la entrega de hoy de Economía Campechana.
Economía
Campechana 008
El
trueque y el dinero
Vimos
como la abundancia de algún producto o servicio es lo que permite al
grupo social el primer intercambio con otra familia.
Ese
cambio es un trueque. Y es un gran avance. Pues multiplica la
variedad de las cosas que se pueden disponer. Son muy numerosas las
familias y la cantidad de cosas a intercambiar. Y eso contribuye a
mejorar sus posibilidades de supervivencia en el medio.
Pero
el trueque tiene una serie de limitaciones. Tiene que ser de
productos inmediatos y es difícil de cuantificar, se necesita cada
vez más una medida objetiva que nos cuantifique el intercambio.
Si
yo recibo manzanas las puedo cambiar por ovejas, o por miel, o por la
limpieza del poblado de hierbas. Pero tienen que ser acciones
sucesivas en el tiempo, inmediatas.
Por
otro lado cada vez es más importante el establecer algún sistema
numérico que cuantifique el intercambio, lo que se da y lo que se
recibe a cambio. En la familia eso no era esencial, lo esencial era
el número de intercambios y su incremento de productividad, el dar
cada vez más repercutía en una mejora de todo el grupo, y lo que
era mejor para el grupo era mejor para uno directamente. Pero cuando
se intercambia con otro grupo ya no es así, lo que mejora para el
otro grupo ya no tiene una incidencia directa en mi bienestar. Es
necesario cada vez más tener algún instrumento para conocer con
objetividad las relaciones de intercambio. Seguramente fue un
incentivo para la aparición de los conceptos de números, de
medidas.
Entonces
vemos que sería interesante disponer de algún instrumento que
facilite los intercambios en el tiempo, que no tengamos que trocar
cosas en lo inmediato, que otra forma de decirlo es que nos permita
ahorrar, es decir, dar algún bien o servicio ahora y que podamos
recibir otro bien o servicio en un momento del tiempo posterior,
cuando estimemos conveniente nosotros y no estar obligado a hacerlo
ahora.
Y
por otro lado, sería interesante disponer de instrumentos que fueran
cuantificables, divisibles, fáciles de contabilizar, en los
intercambios.
Todo
esto lo facilita el dinero. Los distintos tipos de dinero. Pero eso
lo veremos en la siguiente entrega. Hoy hemos reflexionado sobre el
paso de un intercambio dentro de la familia o la tribu a otro entre
familias diferentes. Y que ello se realiza desde la abundancia de
algún producto o servicio. Y que la necesidad de ahorro y de
cuantificar mejor los intercambios es un incentivo para la aparición
de lo que llamaremos dinero.
Hasta
aquí la entrega de hoy de Economía Campechana.
Economía
Campechana 009
Dos
formas del intercambio: El trueque y el dinero.
La
forma de intercambiar cosas más inmediata es mediante el trueque.
Cambiar un artículo o un servicio por otro.
Pero
el trueque tiene una serie de inconvenientes. El intercambio tiene
que ser inmediato. En el mismo momento uno cambia algo por algo,
manzanas por mantas, por ejemplo. Y también tienen que coincidir
ambos en su necesidad recíproca, el de las manzanas que necesite
mantas y que coincida que el de las mantas necesite manzanas.
Y
también puede ser un inconveniente establecer la equivalencia de
cuantas mantas en intercambio por cuantas manzanas. Y en este caso es
bastante sencillo pues las manzanas se pueden contar o pesar y las
mantas también. Pero en el caso de servicios u objetos difíciles de
cuantificar la cosa se complica mucho.
Podemos
especular que seguramente lo primero que apareció tras el trueque es
un dinero mercancía, algo que tenía valor por sí mismo, que servía
para algo dentro de esa sociedad, y con otras características que
facilitarían su uso, como serían su fácil transporte, su fácil
división, una conservación adecuada. Y llegaron a ser dinero
mercancías tales como la sal, el chocolate, las cabezas de ganado,
las semillas, el tabaco.
Cualquiera
vendería algún producto y cobraría a cambio ese dinero mercancía,
que luego podía con una razonable seguridad, intercambiar por otro
producto que le interesara. Lo que servía para superar el asunto de
la temporalidad que conllevaba el trueque directo. Uno podía vender
ahora, ahorrar en dinero mercancía y luego vender cuando lo estimara
oportuno. Y también superaba el obstáculo de la necesidad de que
coincidieran en los deseos recíprocos que implica el trueque. Ahora
uno puede vender a alguien un producto y recibir un dinero mercancía
que luego le servirá para adquirir cualquier otro y no solo los
posibles ofertados por su comprador que serían obligatorios en el
trueque.
La
forma más exitosa de dinero mercancía parece que fueron los metales
preciosos. Tenían valor de uso, una larga durabilidad, podían ser
divididos, fundidos, pesados. Y eran muy solicitados en todas las
culturas del mundo. El hierro, el cobre, la plata y sobre todo, el
oro.
El
oro tiene unas condiciones de resistencia al deterioro que no tiene
ningún otro material.
Es
fácilmente divisible, además es muy difícil de falsificar y parece
que ha sido un material apreciado en todo tipo de culturas. En la
historia parece el dinero mercancía que más éxito ha tenido.
Hoy
hemos visto las dos formas primarias de intercambio, el trueque de
productos o servicios de manera directa y el uso de mercancías como
el primer dinero. En la siguiente entrega veremos como es posible que
apareciera el dinero como compromiso, como pagaré.
Hasta
aquí el programa de hoy de Economía Campechana.
Economía
campechana - 010
El
dinero como compromiso
Hoy
comienzo este pequeño espacio con una anécdota familiar que
seguramente está en la categoría del mito, pero que es ilustrativa
para esta entrega. Un antepasado mío en la guerra civil recibió una
mercancía y a cambio entregó un pagaré. Y en el pagaré ponía...
pagaré ... o no pagaré.
Vimos
en las anteriores entregas que el intercambio se podía realizar por
medio del trueque de bienes y servicios de manera directa. Y
comenzamos a pensar sobre como agilizar esos intercambios por medio
de un intermediario que facilitara el trueque. Un medio de
facilitarlo era mediante una mercancía aceptada o deseada por todos.
Ahora veamos como se puede facilitar el trueque por medio del
compromiso.
Un
propietario tiene manzanas en abundancia. Y hay una persona que desea
esas naranjas, y ella sabe cultivar fresas y sabe que en futuro las
tendrá en abundancia y pueda cambiarlas por esas manzanas. Entonces
el propietario de las fresas puede firmar un documento por el que se
compromete a que en la época de fresas le entregará al que le ha
dado las manzanas tantos kilos o piezas de fresa.
De
este modo puede disfrutar de las manzanas ahora mismo, y el otro
puede contar con que dentro de unos meses tendrá fresas disponibles.
Todo ello queda reflejado en un documento que pone algo parecido a:
La persona B entregará X kilos o piezas al propietario de este
pagaré.
Llegada
la época de las fresas el propietario de ese pagaré podrá ir a la
persona B y entregar ese pagaré para que le den las piezas de fresas
estipuladas. Pero también podría intercambiar ese pagaré por otras
cosas. Por ejemplo ir al individuo C que tiene naranjas y decirle que
por sus naranjas B le daría un papel pagaré que le permitiría ir
más tarde al individuo de las fresas y con ese documento le
entregaría tantas piezas de fresa. Y quizá al individuo C le
interese ese intercambio pues tiene naranjas de sobra pero en un
futuro le gustaría tener fresas.
De
tal manera que se ha creado un compromiso de pago, una fórmula que
permite recibir algo ahora y devolverlo o trocarlo por algo más
tarde. Y eso agiliza el trueque. Y eso también es una forma de
dinero. Ese papel, ese documento puede circular por la sociedad
favoreciendo o haciendo posible el intercambio de bienes u objetos.
Pero
puede que el individuo que ha firmado ese pagaré muera, o
desaparezca, o simplemente no reconozca que ese compromiso es válido.
Para que esta fórmula de intercambio sea útil es muy importante el
compromiso, la confianza y la seriedad en los acuerdos de los que
realizan la transacción. Y tendremos que introducir la noción de
riesgo para aquellos casos donde no se cumplen los compromisos.
En
la entrega de hoy hemos visto por primera vez la noción del dinero
pagaré o dinero compromiso y cómo sirve para mejorar los sistemas
de intercambio. Y también hemos avistado la noción de riesgo si no
son fiables esos compromisos.
Gracias
por escuchar y hasta la próxima entrega de Economía Campechana.
Economía
campechana - 011
El
productor, el comprador, la mercancía y el medio de intercambio
Hasta
ahora en el estudio de la sociedad y de los intercambios que se daban
en ella nos habíamos preguntado a cerca del individuo en su doble
vertiente, como propietario o como productor y en su otra cara de
consumidor de algún producto o servicio.
Y
nos preguntamos sobre los mecanismos psicológicos de dar y recibir.
Sobre cómo uno se siente en deuda al recibir algo y tenía la
necesidad de devolver algo de parecido valor. Y que todo ello ponía
en marcha el mecanismo de la vinculación entre los individuos y daba
nacimiento a eso que llamamos socios, a la sociedad.
Pero
en ese camino a mejorar esos sistemas de intercambio entre individuos
nos aparece un nuevo elemento. El medio de intercambio. Y este es una
realidad diferente a las dos anteriores, productor y comprador.
El
medio de intercambio es independiente de esos otros dos elementos.
Desde luego guarda relación con ellos, pero es una realidad
diferente, con reglas diferentes, con mecanismos propios y
diferenciados.
A
partir de ahora cuando pretendamos entender como funciona la
economía, es decir, la ciencia que estudia los intercambios, además
de intentar entender la psicología de tanto el propietario o
productor como del comprador o consumidor, necesariamente tendremos
que detenernos a entender que ocurre con el mecanismo de intercambio.
Cómo funciona. Cuáles son sus reglas.
Adelanto
algo simplemente para ilustrar lo que trato de poner en relieve.
Hasta ahora lo más importante era producir bienes y servicios o ser
propietario de algo en abundancia que pudiéramos cambiar por otros
productos apetecibles para nosotros. Pero ahora, y cada vez más
vemos que para producirse ese intercambio necesitamos un
intermediario. Algo que llamaremos dinero. Sin ese dinero no podemos
intercambiar. No importará que tengamos propiedad de cosas en
abundancia, no importa que sepamos hacer cosas de mucha utilidad para
otros, sin dinero no podremos canjearlas.
Y
es también muy fácil llegar a la conclusión de que, es tan
interesante o más para poder intercambiar tener dinero, o ser
capaz de fabricarlo, que producir o tener cosas en abundancia
apetecibles para otros.
Y
desde este momento la riqueza ya no es necesaria medirla en tu
capacidad de producir servicios o bienes apetecibles a otros, sino
basta en medirla en la cantidad de dinero o medios de intercambio que
una persona posee para comprar lo que desea.
En
el entrega de hoy hemos tomado conciencia de un paso fundamental en
la historia de la economía. La aparición del dinero cambia las
reglas de funcionamiento de los intercambios en la sociedad, y por
tanto, si queremos entender como funciona la sociedad no sólo
tenemos que mirar a los individuos que la componen sino a un tercero
y extraño a ellos, con reglas de funcionamiento propias, que
llamaremos dinero.
Gracias
por escuchar y os espero en al próxima entrega de Economía
Campechana
Economía
campechana - 012
Los
sistemas económicos no se planifican
Ya
varias veces en esta serie de economía hemos constatado que la
regulación de los intercambios, o los sistemas económicos en su
conjunto, no fueron planificados en su totalidad y desde un
principio. Simplemente se trata de ir dando solución a problemas que
se producen en un tiempo y lugar determinado y con unas condiciones
concretas. Esas condiciones pueden tener que ver con la cantidad de
personas involucradas, el número de intercambios, por sus
posibilidades de comunicación. Muchos factores influyen ellas y en
los problemas que plantean.
Suscitados
estas dificultades se idean una serie de soluciones, que aquellos que
detectan el gobierno y la dirección del grupo, adoptan. Seguramente
atendiendo a sus necesidades con preferencia sobre cualquier otra. De
tal modo que los sistemas económicos siempre son una serie de
parches a los problemas surgidos en las relaciones de intercambio.
Si
las sociedades fueran estáticas, no cambiaran, entonces uno se
podría plantear cómo es la realidad y buscar un sistema adecuado
para las concretas formas de intercambio que se dan dentro de esa
sociedad. Y también definir unos objetivos que se quieren conseguir
con ese sistema de funcionamiento que deseamos crear. Y los objetivos
pueden ser variados, no siempre hay un sólo objetivo. Dependen de
los valores que se quieran defender. ¿Qué valores tomamos como
importantes? ¿Cuál es la relación entre los valores que hemos
elegido? Muchas veces el promocionar una valor implica que otro valor
tiene que ser limitado.
Además
de todo esto, que ya veis la complejidad que conlleva, y estamos
hablando de un simple sistema estático, que no varía, que pertenece
estable en el tiempo. Cuando hablamos de una sociedad que nunca está
quieta, que cambia constantemente, la dificultad se multiplica hasta
el infinito.
Pues
bien, aunque pudiéramos en un momento dado hacer ese análisis,
seguro que nos surgirían muchas posibilidades de darle una forma u
otra a la solución, y tantas como valores prioricemos o la
combinación de ellos que creamos adecuada.
¿Cómo definimos entonces esos objetivos que den sentido al sistema económico? Pues
¿Cómo definimos entonces esos objetivos que den sentido al sistema económico? Pues
tenemos
que enfrentar el problema de como tomar decisiones, si esas
decisiones las toma un grupo, ya sea un grupo de sabios, o de
poderosos o de gente que tenga algún otro elemento que consideremos
que lo haga adecuado para ello, o si decidimos tomar esas decisiones
de una manera lo más participativa posible. Y esa es una opción que
hay que considerar en algún momento de nuestro planteamiento.
Cómo
veis los problemas se nos multiplican por momentos, y muchas veces
los problemas no pueden esperar a que aprendamos a darle soluciones.
Por lo menos los problemas urgentes.
Por
eso no es de extrañar que no tengamos un sistema económico
perfecto. Si es que fuera eso posible. Y quizá tenemos que enfrentar
esto antes de sentarnos a mirar la sociedad y la economía, y me
refiero a qué valores priorizamos y si es realista poder hacerlo
así, pues muchas veces es imposible poder llevar a cabo nuestros
deseos y podemos dedicar todos nuestros recursos a algo que no vamos
a poder conseguir.
Hoy
no hemos hablado mucho de economía en si misma. Si no de los
problemas que nos surgen cuando nos ponemos a pensar en qué hacer.
Pero seamos realistas, es necesario pensar en ello si no queremos
caer en el idealismo. Si lo siguiente que queremos construir lo
queremos hacer un poco más duradero.
Gracias
por escuchar y os espero en al próxima entrega de Economía
Campechana.
Economía
campechana - 013
Consideraciones
sobre valores
Dijimos
que la economía no es un sistema planificado desde un primer
momento, sino que se adaptaba a la búsqueda de soluciones puntuales
tal y como estas iban apareciendo en el tiempo y en el entorno
determinado.
Y
que la búsqueda de soluciones va a tener mucho que ver con quién
hace esa búsqueda y qué es lo que valora como deseable.
Por
ejemplo se puede tener como valor la libertad individual, o una
libertad del grupo al que se pertenezca. Y además también es
importante si consideras los valores como absolutos e irrenunciables
o los consideras como objetos a alcanzar, a promocionar, pero sin la
esperanza de poder llevarlos a cabo en su totalidad. Y eso va a
condicionar mucho el trabajo.
Si
uno considera un valor como lo bueno, entonces todo lo demás ocupa
una posición menos importante, y todo son obstáculos que impiden a
lo bueno manifestarse y nos podemos pasar la vida limpiando aquello
que impide a lo bueno imponerse. Si consideramos, por ejemplo, que la
libertad es un valor supremo, que es lo bueno, entonce todo aquello
que pueda limitar esa libertad se convierte en un problema. Y la
batalla es infinita y nunca vamos a tener la satisfacción de vivir
un momento de paz y de resolución. Son tantas cosas las que limitan
la libertad, es tan lejana. Es más, de echo es irrealizable. No
existe la libertad absoluta y querer alcanzar algo que es imposible
de lograr en su totalidad es la garantía para el fracaso. Podemos
dedicar todas nuestras energías intelectuales, y quizá también
todos nuestros recursos físicos en alcanzar algo imposible.
Otra cosa bien distinta es proponer algo como deseable, algo que simplemente nos guste, y podemos poner el mismo ejemplo de antes, la libertad, considerar la libertad como algo bueno, simplemente bueno, no lo bueno, sino algo bueno, y promocionarlo. Entonces cualquier cosa que lo logremos en ese sentido será satisfactoria, y cualquier pequeño paso que logremos nos hará sentir bien.
Otra cosa bien distinta es proponer algo como deseable, algo que simplemente nos guste, y podemos poner el mismo ejemplo de antes, la libertad, considerar la libertad como algo bueno, simplemente bueno, no lo bueno, sino algo bueno, y promocionarlo. Entonces cualquier cosa que lo logremos en ese sentido será satisfactoria, y cualquier pequeño paso que logremos nos hará sentir bien.
Tomar
un camino u otro va a condicionar nuestra vida de manera absoluta. Y
tenemos que decidir cuál es el camino que escogemos. Que además
tiene otras consecuencias.
El
establecer un valor como Lo bueno, implica que todos los demás se
dejan a un lado respecto a él, todos los demás son menos
importantes, en muchos casos despreciables. Lo que conlleva que será
imposible la convivencia con aquellos otros que han colocado otros
valores como Lo bueno, para ellos.
Si
simplemente consideramos algunos valores como buenos, ello no molesta
para la existencia de otros, también buenos y también deseables, y
en el caso de conflictos entre unos y otros se trata de encontrar los
límites entre ellos, y no siempre tendrá que ocurrir así, muchos
de ellos se complementan y crecen a medida que los demás se cuidan.
En
el programa de hoy hemos hablado de valores y su relación con la
economía. Les esperamos en un próximo programa de Economía
Campechana.
Economía
campechana - 014
Algunos
de los valores que orientan la economía
En
anteriores entregas reflexionamos sobre la conexión entre la
adopción de unas soluciones u otras a los problemas que concitan los
intercambios de bienes y servicios, con los valores, sobre todo del
grupo encargado de tomar las decisiones.
A
grosso modo podemos definir esquemáticamente los valores actuales. Y
son cuatro, la libertad individual, la seguridad, la igualdad y en
cuarto lugar la conservación de la sociedad.
La
promoción de la libertad individual es el otro extremo de a una
planificación absoluta de la sociedad. Se trata de que se da más
valor a lo que los individuos decidan con sus acciones particulares
que eso de dirección a hacia dónde tiene que avanzar la sociedad.
Lo contrario es que un organismo, un grupo, alguien concreto, sea el
encargado de dictar esa dirección, de decidir qué es lo que se hace
y qué no. Lo que entendemos por una sociedad planificada.
Ambas
posturas llevadas a su extremo son imposibles. No es realista pensar
que todo se pueda organizar según los deseos de todos y cada uno de
los componentes de la sociedad, pues todas las decisiones que se
toman de manera individual afectan de una manera u otra al conjunto,
a la totalidad, y es necesaria la voz de los individuos en las
decisiones, aunque en principio estas puedan parecer que son
decisiones individuales. Hay que articular algún método que
permita cuidar esta relación y decidir qué dirección tomar. Y ese
método con mucha frecuencia va a ser restrictivo de cierta parte de
libertad individual. La libertad individual como valor máximo es un
imposible. No existe. Como decían los existencialistas, quizá nos
queda cierta capacidad de elección libre pero está acompañada con
una responsabilidad de la influencia que puede tener esa decisión
nuestra en todas los demás. Quizá estemos condenados a elegir pero
también a ser responsables de las consecuencias.
El
otro extremo, desde una visión idealista, la planificación central
quizá es posible, pero no tenemos tan claro que sea muy deseable.
Efectivamente se puede planificar desde un ente centralizado que
decida sobre todo. No parece muy realista que ese ente sea capaz de
llegar a regular todas las mínimas decisiones y acciones que ocurren
en el sistema social, en cada acto de todos sus componentes. Y no
parece tampoco muy realista que ese órgano planificador tenga toda
la suficiente información para que las decisiones las podamos
considerar buenas o adecuadas.
Como ya comentamos en una entrada anterior, la postura de considerar los valores como absolutos, como lo bueno, lleva a callejones sin salida. En cambio, el considerar la libertad como un valor bueno, y también la planificación cuando pueda resultar adecuado, como un valor bueno, lo que lleva es a una postura realista que trata de encontrar cuál es el equilibrio entre los dos valores adecuado, hasta donde es interesante y razonable que la libertad sea la guía de la sociedad, y cuando es conveniente utilizar algo la planificación.
Como ya comentamos en una entrada anterior, la postura de considerar los valores como absolutos, como lo bueno, lleva a callejones sin salida. En cambio, el considerar la libertad como un valor bueno, y también la planificación cuando pueda resultar adecuado, como un valor bueno, lo que lleva es a una postura realista que trata de encontrar cuál es el equilibrio entre los dos valores adecuado, hasta donde es interesante y razonable que la libertad sea la guía de la sociedad, y cuando es conveniente utilizar algo la planificación.
Y
existe otro problema. Quién decide. No es lo mismo lo que puede
interesar a un grupo de población que a otro. Puede que lo que sea
bueno para uno no lo sea para el otro y recordemos que alguien tiene
que tomar las decisiones. Y quién toma las decisiones lo hará
teniendo prevalencia para la resolución de sus problemas y para su
beneficio. Quizá a un grupo le interese más promocionar la libertad
y a otro la planificación. Es un problema que tenemos que enfrentar,
cómo tomamos esas decisiones.
Cuanto
más grupos de población participen en la toma de decisiones y en
defender sus propios valores tanto más será posible encontrar una
solución mejor para todos.
En
la entrega de hoy hemos profundizado un poco más en los temas
relativos a los valores que dirigen a las soluciones que se adoptan
en economía y su relación con los grupos que tienen poder para
llevarlos a cabo.
Os
esperamos en una próxima entrega de economía campechana.
Economía
campechana - 015
Más
sobre valores que orientan la economía
En
anteriores entregas reflexionamos sobre la conexión entre la
adopción de unas soluciones u otras a los problemas que concitan los
intercambios de bienes y servicios, con los valores del grupo
encargado de tomar las decisiones.
Hablamos
sobre el valor libertad individual en contraste con una economía
planificada.
Hoy
relacionaremos el valor libertad con el valor seguridad.
La
libertad también guarda relación con el valor de la seguridad. Para
obtener seguridad hace falta una previsión, unas normas de las
relaciones de intercambio que las haga en alguna manera previsibles,
donde lo arbitrario, la sorpresa, lo inesperado tenga la menor cabida
posible. Cuanto más previsible sea algo tendremos más seguridad
respecto a lo que va a ocurrir. Y cuanta mayor seguridad haya de que
algo ocurra menos libertad habrá de que haya diferentes opciones en
nuestro futuro. A grosso modo podemos afirmar que muchas veces la
libertad es contraria a la seguridad. Cuanto más seguridad tengamos
menos libertad, y el asumir una mayor libertad entrañará mayores
riesgos, menos seguridad.
¿Qué
pasa si de nuevo optamos por valores máximos? Si consideramos que la
seguridad es un valor máximo, que es lo bueno, por encima de todo,
entonces tendremos que limitar las posibilidades, lo diferente y lo
imprevisible, lo más posible, hacerlo todo previsible. Y ahí se
pierde la variedad y la libertad. Y lo mismo ocurre al contrario, si
la libertad es un valor máximo, es lo bueno, entonces la seguridad
que se puede ofrecer es muy pequeña.
Si
nos vamos a que no estamos estableciendo absolutos, sino que
consideramos tanto buena cierta libertad posible como cierta
seguridad deseable, entonces la labor será encontrar un equilibrio
óptimo entre una y la otra. Y la decisión de dónde estará ese
punto de equilibrio no está escrita en ningún lugar y es variable
en el tiempo y por decisión de los que tienen el poder de hacerlo.
Y
de nuevo insistimos en que los valores que se adopten, o la línea
donde se decide la proporción óptima de unos u otros, depende de
quien sea el que tome esas decisiones, a mayor participación de
todos los componentes de la sociedad, hay más posibilidades que las
decisiones que se adopten sean más óptimas para la generalidad de
ellos. Cuando más concentrada la toma de decisiones esté en un
grupo determinado, posiblemente las soluciones que se tomen tengan
que ver más con sus necesidades propias y no tanto con los gustos de
la generalidad. Y en ningún caso hablamos que unas soluciones sean
mejores que otras, no tenemos criterios objetivos para ello, solo
afirmamos que si las decisiones se toman por la mayoría de los
interesados posiblemente estos defiendan mejor sus valores e
intereses.
En
el programa de hoy hemos reflexionado con otro grupo de valores, la
libertad y la seguridad, y su relación entre ellos. Y como siempre
recordando su relación con los grupos encargados de tomar
decisiones.
Nos
encontramos en el próximo programa de Economía Campechana.
Economía
campechana - 016
Y
aún más sobre los valores que orientan la economía
En
nuestro recorrido por los valores que orientan a la economía y a su
búsqueda de soluciones concretas para la sociedad hoy vamos a pensar
sobre la igualdad.
La
igualdad es un valor delicado pues tan importante puede ser la
igualdad que su contrapartida de la diferencia, la variedad. Y la
naturaleza premia tanto a una como a la otra. E introducir el valor
de la igualdad en economía tiene sus dificultades.
Quizá
como siempre hemos hecho en las entregas anteriores nos será más
fácil abordar esto si primero diferenciamos el pensar en valores
absolutos y si lo hacemos simplemente como algo bueno.
El
pensar como absolutos nos lleva rápidamente a problemas y a
callejones sin salida. Si colocamos la igualdad como valor supremo o
absoluto entonces cualquier situación que no iguale a todas las
personas será un problema, y sólo se puede lograr desde quizá una
planificación absoluta y milimétrica de la sociedad. Y aún así es
imposible pues también es imposible la total manipulación de todo
lo que ocurre. Cualquier cosa que escape de esa absoluta
planificación puede significar diferencias y acabar con la deseada
igualdad absoluta.
Lo
mismo podemos decir con el caso contrario. La diversidad absoluta
puede poner en peligro ciertos grupos que se ven absolutamente
desconectados de ciertos medios elementales quizá para una mínima
supervivencia. El no cuidar de ciertas condiciones de igualdad
mínimas puede poner en peligro el grupo entero. Y el empeñarse en
mantener la igualdad por encima de todo puede suponer que es
preferible todos pobres pero iguales que un impulso de diversidad que
contribuya a mayor riqueza seguramente para todos y mayores
posibilidades de supervivencia. Desde luego la naturaleza cuida tanto
de la igualdad, como de la diversidad.
Y
para conseguir un adecuado equilibrio entre lo uno y lo otro de nuevo
solo parece poderse conseguir a través de la participación de todos
en la búsqueda de ese equilibrio.
La
diversidad crea riqueza pero no debe nunca poner en peligro la
supervivencia del grupo completo.
En
todos los valores sobre los que hemos ido reflexionando siempre
aparece la misma idea central, la renuncia a la consideración de
valores absolutos y pasando a una posición más humilde de ser
objetivos que nos gusta y nos apetece promocionar, y que en los
lugares donde haya que elegir entre unos y otros, sean la mayor
cantidad de componentes de la sociedad los que decidan sobre ellos.
A
ese sistema de decisiones muchos lo llaman democracia, gobierno del
pueblo. Y hay que reconocer que no es tan fácil pues simplemente
gobierno del pueblo puede tomar muchas formas, un gobierno
representativo, un gobierno delegado. Como se da forma a una
democracia va a tener una influencia decisiva en el rumbo que tome la
economía y en las soluciones que se adopten para sus problemas.
Y
en este punto en que ha aparecido al democracia en el debate
económico lo dejamos hoy.
Os
esperamos en la próxima entrega de Economía Campechana.
Economía
campechana - 017
El
valor de conservar y el valor de innovar.
Hoy
vamos a tomar en consideración el valor de la conservación, del
conservadurismo, y lo vamos a contraponer al valor de innovación.
¿Qué
es más importante la conservación o la innovación?
Cómo
hemos ido señalando en nuestro recorrido sobre valores
contrapuestos, aquel valor que consideremos más adecuado para el
momento histórico en que estemos va a dar una dirección a la serie
de medidas económicas que elijamos y para alcanzar el objetivo de
promocionar tal valor.
Desde
luego la naturaleza premia ambos valores, ambos son importantes. Es
importante conservar ciertas cosas, cuidarlas, permitirles que
permanezcan vigentes y vivas, darles continuidad. De echo uno de los
objetivos fundamentales de la vida es conservador: mantener la vida.
En
lo social el valor conservador se suele relacionar con el favorecer
las tradiciones culturales y familiares, o de cualquier otro tipo, y
también a mantener las estructuras económicas de un determinado
lugar. Se oponen a los cambios políticos, sociales o económicos,
por lo menos los cambios radicales, y quizá podemos atrevernos que
se enfrentan al progreso.
En
contraste del valor conservador se encuentra la innovación, la
apreciación por lo nuevo. Y en la naturaleza se premia tanto lo
conservador como la innovación. Si hay un mandato de la vida a
conservarse, lo cierto es que no hay ningún ser eterno, y todos
ellos mueren para dejar paso a nuevos individuos, que además no
tienen tendencia a ser réplicas exactas del los anteriores.
El
valor innovación da nuevas posibilidades de supervivencia, nuevos
comportamientos, nuevas visiones de la vida, nuevas culturas, nuevas
familias, nuevas estructuras económicas quizá más adaptadas a los
tiempos que van cambiando.
Siguiendo
el esquema de razonamiento de las últimas entregas, deducimos que
colocar a ambos valores, conservación e innovación, como valores
absolutos nos lleva a callejones sin salida. Si pretendemos conservar
a toda costa cualquier cambio casual o no de la sociedad nos pone en
riesgo de no saber adaptarnos al entorno y nos pone en riesgo de
desaparición, de no poder sobrevivir. Al mismo tiempo y de manera
parecida, poner en valor absoluto el valor innovación, nos lleva a
un continuo cambio que impide asentar conocimiento con el que ir
construyendo el edificio social. Y el estrés permanente de tener que
cambiar todo y a toda hora puede igualmente suponer un riesgo para
una sociedad.
De
nuevo como no nos cansamos de repetir, encontramos que colocar los
valores como lugares hacia los que queremos viajar, pero sin la
esperanza de defenderlos en su esencia, son los que nos permiten
darles un lugar de utilidad y además complementariedad. La
conservación no tiene sentido de utilidad sin un límite de
innovación necesaria, y esta encuentra su sentido y su paz en la
conservación de ciertas estructuras que le den la oportunidad de
servir de bases para el crecimiento y el cambio.
En
definitiva, y como hemos visto en toda esta serie sobre los valores y
la economía, los problemas nos los encontramos cuando nos vamos a
considerar a los valores como absolutos a defender y no como
objetivos útiles inalcanzables y que además, encuentras sus límites
en los otros valores que se le oponen.
Así
incluso tendría sentido una sociedad construida desde los pareceres
de diferentes individuos con valores diferenciados tratando de
potenciar aquellos que prefieren. Y no una sociedad llena de
fundamentalistar cuasireligiosos, donde es imposible la coexistencia
con el otro, pues es el enemigo, no aquel que con sus límites le da
sentido a lo que yo hago.
Me
temo que todavía seguimos en una especie de sociedad
pseudoidologizada donde el otro sigue siendo el enemigo a combatir. Y
así nos va.
Dejo
esta reflexión y os espero en el próximo capítulo de Economía
campechana.
Economía
campechana - 018
Economía
y democracia o isonomía
En
las últimas entregas dedicamos nuestro pensamiento a los valores y a
su influencia en el sistema económico o en las medidas de naturaleza
económica que pone en marcha una sociedad determinada. A cada valor
que pretendamos potenciar puede corresponder una decisión de
política económica u otra.
En
todos los valores sobre los que hemos ido reflexionando siempre
aparece la misma idea central, la renuncia a la consideración de
valores absolutos, que nos lleve a ponernos en guerra con todos los
otros valores (y de paso a ponernos en guerra con la gente que los
defiende, pues uno no puede ponerse en guerra con los valores sino
con las otras personas) y tomamos una posición más humilde de ser
esos valores unos objetivos que nos gusta y nos apetece promocionar,
y que en los lugares donde haya que elegir entre unos y otros, sean
la mayor cantidad de individuos que componen la sociedad los que
decidan sobre ellos, y aquí añado una consideración más, mejor
que esa decisión sea llevada a cabo con la mayor cantidad de
información posible, sopesando los pros y los contras que pueden
suponer cada decisión opcional.
A
ese sistema de decisiones muchos lo llaman democracia, gobierno del
pueblo, o también se le relaciona con el concepto de isonomía,
igualdad ante la ley, que algunos lo entienden como sinónimo de
democracia, pues puede significar igualdad pero tanto de derechos
como deberes, y entre esos derechos ya a la vez deberes, está el
decidir, el tomar decisiones que afectan a todos.
Y
hay que reconocer que no es tan fácil pues simplemente gobierno del
pueblo puede tomar muchas formas, un gobierno representativo, un
gobierno delegado, un gobierno participativo en mayor o menor grado
de los individuos, un gobierno de decisiones directas. Como se da
forma a una democracia va a tener una influencia decisiva en el rumbo
que tome la economía y en las soluciones que se adopten para sus
problemas.
Aclaremos
cuanto antes que democracia, y no olvidemos que hablamos de economía,
donde se buscan unos resultados referidos a la persecución de
ciertos valores que son nuestros objetivos, que trata de obtener
resultados. Pues bien, la democracia sólo es un sistema de tomar
decisiones, no nos da ninguna garantía de que la decisión tomada en
democracia sea la mejor, ni la más justa, ni la más adecuada.
Simplemente tomamos una decisión entre todos.
Dedicaremos
un tiempo a analizar las críticas a la democracia desde algunas
posiciones y luego les pediremos que nos den alternativas. Pero eso
va a ser en la próxima entrega. En este punto lo dejamos hoy y os
esperamos en el próximo programa de Economía Campechana.
Economía
campechana - 019
Críticas
a la democracia como método de tomar decisiones económicas.
La
economía trata de entender las reglas de los intercambios entre
personas en la sociedad. Existen unas reglas que rigen los
intercambios entre las personas y también unas formas de organizar
esos intercambios que tienen que ver con los valores que se considere
importante promocionar en ese momento histórico en ese grupo social.
Esas reglas de organización requieren una decisión de alguien de
tomar tal solución o tal otra en persecución de la consecución de
un valor u otro.
Hablamos
de la democracia como una forma de tomar decisiones a la hora de
elegir unos valores u otros y unas normas u otras que los hagan
posibles. Pero la democracia tiene sus limitaciones. Y comentamos que
una elección democrática solo es garantía de haber sido aprobada
por la mayoría de en una determinada población, pero eso no
garantiza los resultados buscados, ni que sea la mejor forma de
conseguirlos, ni que algo imposible se convierta en posible. Si
votamos que desaparezca la ley de la gravedad, por muy mayoritaria
que sea esa votación a favor de derogarla no lo vamos a conseguir.
Existen realidades que no están en la mano de las personas
cambiarlas, por muy democráticamente que decidamos hacerlo. A alguno
se le podría ocurrir prohibir la muerte por decisión democrática.
La realidad se impone siempre al deseo. Y el deseo sólo es posible
dentro de lo real y alcanzable.
Muchos
fundan todas sus esperanzas de estar bien en la democracia, y se le
está pidiendo demasiado si así se hace. Tan importante como que se
tomen decisiones por parte de la mayor parte de las personas como que
tengamos toda la información posible sobre las alternativas sobre
las que decidimos y sobre sus repercusiones. Y eso es también una
tarea con limitaciones. Nunca podremos sopesar todos los pros y
contras, pero por seguro que cuanta mayor información dispongamos
más posibilidades tenemos de tener un resultado más cercano al
deseado. Y relacionada con la información está la transparencia en
la misma y que llegue a todos. Todo ello va poniendo limitaciones a
la efectividad de la democracia y muchos pueden perder su fe en ella.
Hay
muchas más pegas que podemos encontrar a las decisiones democráticas
y no tenemos espacio para dedicarles un análisis profundo. Quizá no
hace falta. Basta plantearse una simple pregunta.
¿Cuáles
son las alternativas? ¿Que las decisiones las tomen los sabios? ¿Que
las decisiones las tomen quizá los poderosos? ¿Que las decisiones
las tome una casta determinada por no sé bien que criterios de
selección?
Voy
a dejar la pregunta abierta. Me parece interesante recobrar esta
reflexión e intentar darle una solución. A mi no se me ocurre nada
mejor que la democracia, pero quizá en un amplio debate abierto a no
solo los expertos, aparezcan formas nuevas de tomar decisiones o
mejoras de las existentes.
También
se me ocurre que es necesaria cierta humildad, pues la democracia al
no ser garantía suficiente de que todo va a ir bien, exige del
ciudadano un plus de esfuerzo en participar en esto que llamamos
sociedad, política, gobierno, decisión. Y no dejar en manos de
nadie tales cosas.
Economía
campechana - 020 y último
Recopilando.
El
objetivo de esta serie llamada economía campechana era ligar la
economía a algo más básico, a la psicología humana, a cómo
funcionan los intercambios entre las personas.
Explicamos
el nacimiento de la sociedad como un contrato implícito que se
formaliza cada vez que alguien da o recibe algo, con una deuda
consiguiente y la necesidad de su compensación. Y cómo a través de
este intercambio se mantiene el vínculo que hace existir ese interés
por el otro, que nos liga a los demás.
Han
aparecido conceptos económicos como el riesgo, el valor cambiante de
las cosas según su contexto. La escasez y la abundancia. La
seguridad y el miedo. El trueque y la aparición de los medios
indirectos de intercambio. La decisiva introducción de la moneda con
sus reglas implícitas que cambia e influye como se realizan los
intercambios entre las personas con su posibilidad de acumulación o
su posible pérdida de valor.
Solo
pretendía con todo ello demostrar que la economía es una cosa muy
intrincada con la naturaleza psicológica del hombre, y que además
también se complica cuando aparecen medios externos a esa naturaleza
con reglas propias y diversas que hay que analizar y comprender.
Me
hubiera gustado dedicar más tiempo a enfrentar problemas mucho más
prácticos. Como preguntarnos que sentido tiene que exista desempleo,
cuando el empleo es una riqueza, un recurso. Y cuando hay millones de
personas desempleadas es una riqueza no utilizada que se pierde para
siempre, sin posibilidades de volverse a recuperar. Aquello que no se
hizo en un momento no puede repararse, se perdió esa oportunidad.
Tendremos otras pero esa está perdida. Y todo ello en un mundo donde
las necesidades son infinitas, esas sí parecen ser infinitas. Ese es
un problema apasionante, en un mundo de escasez derrochar millones de
recursos y además con el sufrimiento para esas mismas personas pues
no pueden obtener su medio de vida.
Para
resolver todos estos problemas están los políticos, también los
economistas, y también es responsabilidad de todos y cada uno de
nosotros. Yo el primero. Y yo dí un primer paso. Pararme a
reflexionar, proponer visiones y formas de entender la realidad.
Entender la realidad no es hablar de la realidad. Esta siempre se nos
escapa, y por supuesto también ha ocurrido conmigo. Pero espero que
esto sirva para que otros reflexionen más y de manera diferente y
den algún pasito más para comprender aquello que nos rodea.
Por
ahora lo dejo aquí, y espero volver pronto con un acercamiento más
práctico y quizá más cercano a la comprensión de los problemas de
la economía, como la reflexión sobre el paro, que nos sirva para
quizá estar todos o unos cuantos más, un poquito mejor.
Desde
aquí me despido y os doy las gracias por escuchar esta serie que
dimos en llamar Economía Campechana.
Fin.
3 de mayo de 2015






















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