jueves, 15 de octubre de 2020

QUÉ ES LA TEORÍA ECONÓMICA COMUNISTA Y LA LUCHA DE CLASES, parte 1

 

La teoría económica comunista entiende la economía, es decir, la gestión de la riqueza, como reparto.

Existe una cantidad de riqueza y se trata de repartirla entre los individuos que forman la comunidad.

Pero su análisis económico solo es aplicable a un momento de tiempo determinado, o eso o es que presupone que la riqueza permanece igual en el tiempo: ni aumenta ni disminuye, de tal manera que solo hay que calcular la cantidad de componentes del grupo y dividir lo que hay entre todos de manera igualitaria, pues su idea de justicia social es dar a cada uno lo mismo.

Pero no es cierto que la riqueza sea siempre la misma: puede aumentar y puede disminuir.

La riqueza puede desaparecer, y también los individuos pueden crear nuevos bienes, de manera individual o de forma cooperativa, siendo con frecuencia más productivos cuando se organizan en grupos.

La habilidad de organizar grupos productivos y crear bienes, influye en la cantidad de riqueza que se puede luego repartir.

Para fabricar es fundamental la figura del empresario, que es capaz de organizar los recursos productivos enfocados a obtener un bien.

La lucha de clases marxista enfrenta a los empresarios, que organizan los recursos productivos, y a los trabajadores, que son un recurso productivo humano que dirige el empresario.

La lucha de clases afirma que si se elimina al empresario la producción no varía: se sigue produciendo lo mismo.

Pero si nadie organiza los recursos productivos ni decide qué se va a producir, ¿cómo y quién determina qué se produce y cómo se hace?

Alguien tiene que tomar las decisiones: o una figura que dicta desde algún nivel aquello que debe hacerse y cómo debe ser hecho, o un mecanismo de decidir y organizar en grupo.

Si no tenemos a alguien que proyecte. o un dispositivo de decisión que resuelva lo que hay que hacer, no se producirá nueva riqueza y sólo se podrá repartir lo ya existente.   

Si no existe empresario, ¿quién o cómo se organiza lo que se producirá para luego poder repartirlo?


¿QUÉ ES LA ECONOMÍA COMUNISTA Y LA LUCHA DE CLASES SOCIALES? Parte 2ª. QUIÉN TOMA LAS DECISIONES DE PRODUCCIÓN.

 

En una sociedad es necesario que alguien tome las decisiones de qué se produce y cómo. 

La figura del que emprende y decide es imprescindible. Sin emprendedor no hay producción ni riqueza nueva.

¿Quién puede emprender en una sociedad?

Hay 3 posibilidades:

1-    Que un gobierno central que diga todo lo que hay que producir y cómo.

2-    Que cualquier individuo o grupo pueda crear empresas y use los medios de producción existentes para crear un bien a su manera y dirección.

3-    Que un grupo de trabajadores forme una empresa y se dote de un mecanismo de decisión conjunta sobre qué se hace y cómo.

Las tres posibilidades no tienen que ser excluyentes: se puede pensar en un sistema económico donde desde un gobierno central se produzcan ciertas cosas y se decida cómo hacerlo, al mismo tiempo que se da posibilidad a emprendedores para crear empresas bajo su dirección, y también compatible con la existencia de empresas cooperativas.

En realidad estamos describiendo el modelo económico mixto actual. La diferencia es si se quiere empujar ese equilibrio para dar preferencia a alguna de las 3: que la producción quede en manos de un gobierno central, o lo contrario, desaparezca todo tipo de gobierno central, que se prohíba todo tipo de empresa diferente a las cooperativas, o se prohíba la iniciativa empresarial individual.

Las tres formas de administrar la producción tienen ventajas e inconvenientes.

Si la producción entera está ordenada desde un gobierno centralizado que decide sobre todo lo que se fabrica y cómo se fabrica, surge el problema de cómo sabe ese gobierno todo lo que los individuos necesitan o desean. El segundo problema es cómo incentiva la mejora de los procesos productivos.

Un tercer problema es que es más fácil de corromper pues un fallo en alguna de sus partes, rompe la estructura entera y afecta a todos, un caso de corrupción afecta al conjunto.

La ventaja es que tiene un gran control sobre la planificación del sistema.

Si la producción está en manos de la iniciativa privada empresarial significa que la inventiva y sabiduría de muchas personas está al servicio de mejorar los procesos productivos.

Una segunda ventaja es que se produce aquello que demandan los individuos mediante sus compras. La elección de lo que se produce queda en manos de los consumidores según sus necesidades, preferencias y deseos.

Una tercera ventaja es que si hay un caso de corrupción afecta solo a una parte del sistema: si algo no funciona bien no contamina a todos. Si una empresa no está siendo eficaz en su sistema de producción posiblemente sea sustituida por otra sin que afecte a la sociedad al completo.

Una desventaja es que la competencia entre empresas implica que algunos productores fracasarán y pueden quedar desprotegidos y muy afectados en sus posibilidades de supervivencia personal. Muchos empresarios se pueden arruinar y muchos trabajadores no encontrar a quién vender su fuerza de trabajo. Muchos individuos pueden quedar fuera del sistema productivo y poner en riesgo su vida.

Las fórmula de producción mediante cooperativas de trabajadores recoge las ventajas de las empresas de iniciativa privada empresarial y también sus inconvenientes pero añade uno más: se necesita un mecanismo de toma de decisiones, normalmente mediante votación mayoritaria, que implica que casi siempre se decida de tal modo que suponga un beneficio para muchos pero también un perjuicio para una minoría más o menos numerosa. Además como otra desventaja añadida es el gasto organizativo y energético que supone poner en funcionamiento un sistema de decisión que implique a muchos individuos, con la imposibilidad de tomar decisiones por falta de acuerdo o la afectación a las buenas relaciones o la paz social de la empresa cooperativa.

¿Desaparecería la lucha de clases marxista si se optara por otras fórmulas de emprendimiento que no fuera a través de la iniciativa de empresarios privados?

No.

Simplemente cambiarían los agentes.

En el caso de una producción controlada por un gobierno centralizado la lucha se establecería entre el estado, que impone sus condiciones de trabajo y los trabajadores que no tienen porqué gustarles o desearían otras.

En el caso de las cooperativas de trabajadores la lucha se establecería entre aquellos que tienen las mayorías que dan lugar a decisiones, y aquellos en minoría que no pueden imponer su puntos de vista.

Según la teoría económica marxista de la lucha de clases no es posible encontrar una solución al problema de la organización de la producción.



 

 

sábado, 14 de noviembre de 2015

Fundamentos relacionales de la Ciencia Económica



En este trabajo exploro los fundamentos psicológicos y emocionales de las relaciones de intercambio que estudian las Ciencias Económicas.

Gracias a HÉCTOR SÁNCHEZ por confiar de manera ciega en mi y darme un espació y un empujón necesario para ordenar mis ideas. Sin su apoyo y sin su propuesta de participación en su programa de radio me hubiera sido mucho más difícil llevar a cabo este trabajo.

Son una serie de espacios de radio que llamamos "Economía Campechana" y que iban apareciendo en cada entrega de los podcast de "Error del sistema, reiniciando". Los he recopilado aquí todos, guardando un orden cronológico que ayuda a integrar y seguir las ideas presentadas. 

En este enlace podéis encontrar todos los programas donde se insertaron los espacios que aquí van a aparecer:









Economía campechana - 000
Presentación

Empezamos hoy una sección donde trataremos temas relacionados con la economía y la sociedad, profundizando pero de manera sencilla, utilizando el sentido común, y sugiriendo reflexiones que promuevan el debate y el hacer pensar.

El objeto de nuestro estudio es la sociedad, entendida como un grupo de individuos que intercambian cosas y ese intercambio los vincula. La economía es la ciencia que trata de entender las leyes de esos intercambios y vínculos.

Un grupo de personas compartiendo el mismo espacio físico sin intercambiar nada no crea una sociedad, no hay asociación, siguen siendo individuos, no existe vinculación entre ellos.

Por tanto ya tenemos sintetizados los elementos sobre los que vamos a pensar, individuos que truecan cosas entre sí, creando vínculos entre ellos. Y las leyes de esos lazos que estudiaremos a través de lo que llamamos economía.

Partimos dando por hecho que la sociedad y el sistema económico actual no han sido planificados, es decir, creados en algún momento por alguien, de manera intencionada en su totalidad y desde un principio.

Ha sido más bien un proceso de dar soluciones a los obstáculos que iban apareciendo a lo largo del tiempo y que afectaban a un grupo de personas. Los individuos dentro de ese grupo con poder de decisión creaban unos mecanismos que solucionaba, por lo menos durante un tiempo, el problema planteado, y sobre todo daban una respuesta buena con preferencia para sus intereses particulares.

Por ello no es de extrañar que cada cierto tiempo nos encontremos con periodos de cambio o "crisis", donde haya que buscar soluciones nuevas a los problemas que van apareciendo . Y cada solución es una especie de parche que permite avanzar un poco en el tiempo, y que sirve a un número más o menos amplio de personas.

Os invito a detenernos un poco y a mirar con profundidad, sencillez y paciencia.

Para comprender una realidad lo primero es ser capaz de mirarla. Y no siempre es fácil. A veces mirar duele. Y preferimos refugiarnos en un mundo deseado, en cómo nos gustaría que fueran las cosas.

Pero el primer paso para conseguir cualquier logro es ser capaces de mirar para entender como funciona la realidad. Y luego proponer cambios que se ajusten a ella.

Entender de manera sencilla cómo funciona la sociedad y la economía nos permite además a todos participar en el debate de cómo nos gustaría que fueran las cosas, y no dejar su diseño en manos únicamente de expertos y de ciertos grupos que van a construir esa institución según sus propias necesidades con preferencia.

Esta es la propuesta de este pequeño apartado de radio. Mirar, entender y sólo entonces ver como podemos cambiar las cosas.

En esta primero entrega he resumido cual va a ser el objeto de nuestro estudio, la sociedad, que nace del intercambio entre los individuos que la forman, y la economía como ciencia que trata de entender cómo funcionan esos intercambios.

Todo con una mirada profunda, sencilla y utilizando el sentido común. Te invito a participar en su comprensión.

Gracias por escuchar y os espero en la próxima entrega de "Economía campechana".





Economía campechana 001
Los intercambios

En la entrega anterior decíamos que una sociedad está formada por individuos que intercambian cosas. Hoy vamos a cavilar sobre el intercambio.

Un sujeto aislado tiene dos posibilidades para tener bienes. Tomar cosas del medio ambiente, de la naturaleza, o construirlas.

Cuando un individuo tiene algo en su posesión entonces puede darlo a algún otro sujeto. Y el sujeto que lo recibe queda vinculado al primero mediante el mecanismo psicológico de la deuda. Ha recibido algo y tiene necesidad de compensar por lo recibido, de devolver algo parecido, se siente en deuda.

Solo puede dar aquel que posee algo. Y el que lo recibe siente que tiene que compensar lo recibido de alguna manera devolviendo algo de parecido valor. De esta manera ambos quedan vinculados, están de alguna manera asociados, existe una relación entre ellos. En el momento que se devuelve algo que compense lo recibido se cancela la deuda y los sujetos quedan de nuevo libres del vínculo que los unía.

El término sociedad se refiere a la existencia de asociaciones entre sujetos, de modo que mientras existan asociaciones, vínculos entre ellos, existe sociedad. Pero si los vínculos desaparecen la sociedad deja de existir.

De este modo tenemos los elementos necesarios para entender cuando existe una sociedad. Una sociedad existe mientras haya deudas entre los sujetos que la componen, mientra haya vinculación entre ellos. En el momento que se cancelan las deudas, ya no hay necesidad de relación, no existe asociación, ya no hay sociedad.

También cuando dos personas deciden asociarse y trabajar juntas para hacer algo existe un intercambio entre ellas. Una da su trabajo y la otra pone algo que se considera igualmente valioso como puede ser algún bien o igualmente trabajo, y se espera del otro que aporte lo suyo. Esto también se trata de un intercambio, ponen algo en común con la esperanza de conseguir algo que va a ser beneficioso para los dos. Y cada uno espera del otro que aporte algo. Existe una promesa de cada uno de aportar a la causa común. Esa promesa es igualmente una deuda con el otro. Cuando se acaba el proyecto juntos se acaba el vínculo y se acaba la asociación.

En cualquier caso siempre para que podamos hablar de sociedad es necesario que exista una deuda que todavía no se ha pagado.

Y este va a ser el primer motivo al que invito al oyente a reflexionar. La existencia de la sociedad humana está ligada a que hayan vínculos entre nosotros, a que nos sintamos obligados con los otros de alguna manera. Sin deuda no hay sociedad ni economía.

Os dejo reflexionar sobre esta idea.

Gracias por escuchar y hasta la próxima entrega de Economía campechana.




Economía Campechana – 002
Los intercambios y el valor

Hoy vamos a reflexionar sobre los intercambios y el valor de las cosas.

Para poder intercambiar es necesario poseer algo. Uno no puede dar lo que no tiene. Y un individuo sólo puede tener lo que ha tomado de la naturaleza y lo ha hecho suyo, lo que ha recibido de otra persona o lo que es capaz de fabricar o saber hacer, algún tipo de conocimiento útil para otros. A todo eso lo llamaremos propiedad privada. Sin ella es imposible el intercambio, y como ya vimos, la existencia de la sociedad.

Las personas que no son propietarias de un bien no pueden intercambiarlo. Quien no sabe hacer nada que sea de utilidad a otros no puede intercambiar un servicio por otro o por algún bien.

Si uno tiene algo acumulado y lo va gastando puede llegar a quedarse sin nada para intercambiar.

También es posible que alguien tenga tanta cantidad de posesiones que pueda dar sin llegar nunca a vaciarse del todo y sin esperar nada a cambio. En un capítulo posterior trataremos este tipo de cesiones.

Para que exista intercambio también tenemos que hablar sobre el valor de las cosas. El intercambio se produce cuando esperamos obtener algo a cambio de más valor para nosotros del valor que le damos a lo que entregamos. Si nosotros poseemos 10 kilos de manzanas y podemos obtener un abrigo a cambio lo intercambiaremos si a ese abrigo le damos más valor para nosotros que a las manzanas, en caso contrario no haremos el intercambio.

Pero el valor es un concepto personal. Tiene que ver con las preferencias del individuo particular y con sus circunstancias. Por poner un ejemplo, si yo tengo abundancia de manzanas en posesión quizá me apetezca cambiar un kilo de mis manzanas por naranjas que para mi tienen más valor pues no tengo ninguna. Pero en el caso del otro, que tiene abundancia de naranjas en posesión, para él tienen más valor las manzanas, de las que tiene pocas.

No tratamos con conceptos de valor absolutos. Las dos personas pueden tener la sensación de haber recibido en valor más de lo que han dado, y ser las dos cosas ciertas a la vez. Ninguno ha sido, digamos así, engañado.

El valor que se le de a las cosas siempre está ligado a las preferencias de los individuos y a sus circunstancias personales, como son las posesiones que tenga, el estado físico en el que se encuentre, dónde se encuentre, y muchos más factores que influyen en la valoración que alguien da a un bien y a un servicio.

Estos son los dos conceptos que traje hoy al programa para invitaros a reflexionar. Necesitamos tener cosas para poder intercambiarlas, no se puede dar lo que no se tiene, y sólo intercambiamos cosas si obtenemos otras de mayor valor para nosotros.

Gracias por escuchar y os espero en la próxima entrega de Economía Campechana.





Economía Campechana – 003

Tipos de bienes de intercambio


Estamos viendo en esta serie de programas que la sociedad nace gracias al intercambio de bienes y servicios. Hoy vamos a pensar sobre los tipos de bienes y de servicios que intercambiamos.

Dijimos que podemos obtener bienes de la naturaleza, procedentes de otros y bienes que fabriquemos nosotros, y también servicios que seamos capaces de dar. Eso es lo que conforma nuestras posesiones, nuestra propiedad privada.

Hay bienes que no pierden su valor con el uso y hay otros que sí. Por ejemplo si yo compro una casa, esa casa en principio conserva su valor en el tiempo. Pero si yo compro comida en el momento que yo me la como me quedo sin nada de valor, me he vaciado. Al comprar una casa he intercambiado pero conservo algo que sigue teniendo valor. En el caso de la comida o bienes que se usan y desaparecen yo me quedo sin nada de valor.

En realidad también la casa va perdiendo valor poco a poco con el tiempo, pues se va envejeciendo y desgastando. Pero a una velocidad que me de la sensación que tal pérdida sea muy pequeña. O incluso que la velocidad a la que se deteriora es menor al aumento del valor de las casas que por cualquier causa se produzca en la sociedad donde resido. Esto me permite ganar valor con el tiempo, en un futuro mi posesión habrá aumentado su valor y la podré cambiar por más de los otros productos.

Si compro cosas que se deterioran con rapidez, por ejemplo comida, no puedo guardarla para mucho tiempo, tengo que consumirla en un corto espacio o no tendrá ningún valor. Y luego tendré que buscar nuevos productos con los que poder comprar. No puedo acumular, no puedo guardar para usar o cambiar por otras cosas más tarde. Uno no puede ahorrar acumulando naranjas por ejemplo, pues estas se deterioran con relativa rapidez. Pero sí puede ahorrar comprando casas pues duran mucho tiempo y luego, cuando se necesiten otras cosas, vender la casa para poder comprar pues esta ha conservado valor.

El ahorro se produce mediante objetos que duren en el tiempo y puedan ser puestos en intercambio más tarde. El trueque inmediato de objetos se puede realizar con cualquier cosa pero si queremos acumular para poder intercambiar más tarde tiene que ser con objetos que tengan duración en el tiempo.

Esto es lo que he traído hoy para reflexionar, el intercambio de objetos de uso inmediato y el de objetos que no se deterioran a gran velocidad y nos permiten el ahorro. Y así he introducido el concepto de ahorro en nuestro análisis de la economía.

Gracias por escuchar y os espero en la próxima entrega de Economía Campechana.





Economía Campechana 004

La familia y la tribu

El ser humano nace inmaduro. No sobreviviría al nacer más de unas horas sin la asistencia y la ayuda de un grupo que le de sostén, que le ayude a sobrevivir.

La familia es el grupo inmediato que cuida al recién nacido durante un tiempo, y lo cobija para que madure lo suficiente para ser poco a poco cada vez más autónomo. Y es muy difícil que tenga alguna esperanza de sobrevivir en soledad hasta por lo menos los 3 o 4 años de edad.

La familia es una sociedad básica donde se intercambian objetos y servicios a distintos niveles, y no siempre en igualdad de condiciones. Las parejas pueden intercambiar cosas en igualdad, los hermanos muchas veces también. Pero hay relaciones como las de los padres y los hijos donde unos dan y otros sólo toman sin poder compensar o devolver lo recibido. Y quizá nunca lo puedan hacer y sólo puedan pasar lo recibido a otros.

En la familia se da lo fundamental de los grupos, la razón de su existencia. Sirven para la supervivencia. Ya dijimos que un individuo solo, al nacer no sobrevive sin la asistencia de una familia.

En la familia todos los individuos son importantes, pertenecen a ella. Nadie puede ser excluido de ella a menos que se ponga en riesgo la supervivencia de esa familia por motivo de ese individuo. Y cualquier cosa que le pase a cualquiera de ellos tiene repercusiones en el bienestar del resto. Si por cualquier causa algún individuo es dejado de lado, olvidado, despreciado, no se le asiste cuando lo necesita, eso tendrá repercusiones en todo el grupo familiar. Estará, como poco, en peligro la paz del grupo, y un grupo que no está en paz interna tiene serios peligros de supervivencia.

El grupo familiar favorece tanto el compartir como el competir.

Para que el grupo tenga paz es necesario que todos tengan un razonable nivel de bienestar y por ello es muy importante el compartir. Tanto bienes como responsabilidades y trabajos. Pero también es muy importante el competir dentro del grupo. Pues cuanto más habilidades se den dentro del grupo será mejor para todos, redundará en el beneficio de todos. Si los componentes son cada vez más fuertes, más listos, más hábiles, y además ejercen funciones especializadas según su competencia, las posibilidades de supervivencia del grupo aumentan y también sus bienes y servicios.

El siguiente nivel de organización grupal es la tribu, que la vamos a definir de manera muy sencilla como la agrupación de varias familias que de esta manera aumentan su posibilidad de supervivencia y de intercambios de servicios, deberes y bienes, de tal modo que son así más ricos y están mejor adaptados al medio.

En esta entrega hemos visto el grupo básico en el que se organiza la sociedad, la familia, sin la cual no existe el individuo pues este no sobrevive al nacer sin su ayuda. En la familia se dan las formas básicas de intercambio de bienes, de servicios y de deberes y estás formas de intercambio, cuando más variadas son, aumentan las posibilidades de la supervivencia tanto del grupo como del individuo.

Y hasta aquí, la entrega de hoy de Economía Campechana.





Economía Campechana 005

El intercambio dentro y fuera de la familia o la tribu

Dentro de la familia se produce un intercambio de servicios y bienes y también de deberes y responsabilidades. Todo ello está al interés, en primer lugar de la supervivencia del grupo, sin el cual el individuo aislado no sobrevive. Y en segundo lugar al servicio de todos y cada uno de los componentes de la familia.

Vimos en la anterior entrega que si se excluía a alguno de los miembros del grupo, por otra razón que no fuera que ese individuo pusiera en riesgo la vida del grupo entero, eso daría lugar a tensiones y problemas que siempre ponen en amenaza la capacidad de sobrevivir del conjunto de la sociedad.

Todos los individuos participan en las necesidades que tiene la comunidad, en los trabajos, en las faenas, y cuanto más competentes sean y además más diversos, cuando más diferentes sean y aporten soluciones innovadoras a las capacidades del grupo de afrontar los problemas, va a ser mejor para el grupo. Es bueno que hombres y mujeres sean diferentes, tengan diferentes funciones, diferentes habilidades y saberes. Y lo mismo que haya diferencias entre viejos y jóvenes, entre fuertes e inteligentes. Entre conocedores de la agricultura y otros que sepan sobre cobijo o sobre caza. La variedad ayuda a la supervivencia. Y esa variedad de sapiencias es intercambiada directamente dentro del grupo. Y cuanto más grande y más intercambio, mejor.

Todo está en función de la supervivencia. Un colectivo puede unirse a otro para aumentar su fuerza, su número, su variedad y sus posibilidades de permanecer con vida. Siempre que superen las diferencias de organización y lleguen a acuerdos sobre ellas. Aumentan los individuos que aportan y que reciben y el número de los intercambios y vínculos.

Entonces, ¿Cómo empieza el intercambio con otros grupos pero sin llegar a unirse a ellos?

El intercambio con otros grupos sólo se da cuando el nivel de supervivencia del grupo está asegurado. Solo se comienza a intercambiar con otros cuando hay abundancia de algo. Si no la hubiera, entonces ese servicio o producto sería consumido dentro del grupo. Solo cuando algo es abundante, superfluo, sobra, su intercambio no pone en riesgo la supervivencia del grupo y por tanto se puede realizar. Al menos en estas primeras fases del desarrollo de la organización humana.

En la entrega de hoy, hemos reflexionado sobre la fuerza que se gana gracias al número de individuos que forman el grupo, y también gracias a la diversidad de sus conocimientos y habilidades. Y también que unirse a otros supone un incentivo pues supone ser más variados y más ricos.

Y nos hemos preguntado cuándo empieza el intercambio de objetos o servicios con otros grupos, sin llegar a fundirse con esos otros colectivos y vemos que sólo se da en una sociedad abundante de algo, con cosas que no ponen en riesgo su supervivencia.

Hasta aquí esta entrega de Economía Campechana. Y os recordamos que tratamos de hacer un programa para hacer pensar...




Economía Campechana 006

El riesgo (I)

Hoy vamos a reflexionar sobre el riesgo. Qué ocurre si no hay reciprocidad en los intercambios, si se dio algo pero no hubo compensación por lo dado. Qué ocurre cuando no se puede devolver algo que se recibió. Qué consecuencias tiene sobre la sociedad y sobre los individuos particulares que participaban en ese intercambio concreto.

Y lo vamos a ver en este nivel de organización social, en la familia y en la tribu, y luego volveremos a ello más adelante. Hablaremos del riesgo en sociedades más complejas.

El intercambio no siempre es un trueque inmediato, alguien puede dar algo, o realizar algún servicio a la comunidad o a otros componentes del grupo, y estos devolver algo para compensar en algún otro momento. Pero puede ocurrir que la persona que recibió ese bien o servicio no pueda luego devolver nada, quizá muera, quizá esté ahora imposibilitada, quizá hayan circunstancias que se lo impidan, quizá simplemente se niegue a hacerlo.

Eso es el concepto de riesgo, el riesgo que se corre cuando alguien da algo de que no sea compensado, que no reciba nada a cambio.

¿Cuáles son las consecuencias? Depende de varios factores. De la importancia, sobre todo para la supervivencia, del bien intercambiado. Depende, también, de la cantidad total de intercambios que se dan en ese grupo social determinado, depende de que pueda ser compensado por otros, y sobre todo, depende del volumen de deuda no devuelta, de la cantidad de cosas impagadas.

Siempre, en toda sociedad el riesgo está presente, y una cantidad de impagados van a ser consustanciales al funcionamiento normal. Sobre todo la cantidad de ellos es el factor fundamental que va a poner en riesgo la supervivencia global de la comunidad.

El factor más importante, por tanto, es el porcentaje de incumplimiento del compromiso. Y su importancia relativa a la supervivencia. Según su volumen, la sociedad puede sufrir dificultades para sobrevivir. Y las relaciones entre los individuos pueden, además, soportar un deterioro, pues habrá en lo sucesivo que tener más cuidado cuando alguien da algo, pues existe el peligro real de que no se obtenga nada a cambio.

Y existe un curioso añadido. También es un problema cuando se da demasiado, cuando alguien en concreto aporta demasiado. A veces, es imposible devolver aquello que este individuo aportó, por ser desmesurado, y en consecuencia ser insoportable la deuda que los otros adquieren. Muy posiblemente grupo tiende a romperse, pues los que no pueden pagar es probable que sientan el peso insoportable de la deuda y se marchen.

Tanto dar demasiado que difícilmente podrá ser compensado, como que demasiada deuda no pueda ser devuelta, pone al grupo social en peligro de ruptura y de capacidad de supervivencia.

Hasta aquí la entrega de hoy de Economía Campechana.




Economía Campechana 007

Cualidad y cantidad en los intercambios

Puede ser que más de uno esté muy extrañado pues llevamos ya siete entregas y la introducción y todavía no hemos utilizado conceptos como dinero, o escasez de productos, o una matemática contable.

Es muy posible que ni siquiera se dispusiera del concepto de número en esta fase del desarrollo humano. Pero a pesar de carecer de él los intercambios se podían realizar sin problema. Se trata de una dar algo, aportar al grupo o a otros, y recibir del grupo o de otros. Y es suficiente con tener un sistema de valores, dar algo que me parece que tiene valor por recibir algo de más o menos un valor parecido, o superior, o algo inferior. El concepto de más seguramente sí estaría presente, pues más significa simplemente aumentar lo que el otro dio. Pero con una cualidad subjetiva y cualitativa. Seguramente era muy fácil manejar el concepto de más, correr más, ser más fuerte, aguantar más tiempo andando, ser más alto, ser más hábil, saber más sobre caza.

Y como siempre con la referencia fundamental, ¿esto mejora nuestras posibilidades de supervivencia? Si somos más fuertes, si cazamos más, si construimos mejores refugios, si nos orientamos mejor, si fabricamos mejores utensilios. Todo eso aumenta nuestra capacidad de supervivencia.

En el trueque dentro de los grupos familiares no es necesario el dinero. Es un intercambio cualitativo y el éxito se mide en términos de supervivencia. Tanto el éxito de supervivencia grupal como el individual.

El término de escasez tampoco debería tener ningún significado en aquel momento. Simplemente era un hecho. El agua que había era la que había, ni más ni menos, es la que hay, y se trata de utilizarla y repartirla de manera lo más adecuada a la supervivencia del grupo. Si falta agua la racionamos o vamos a por más o la sustituimos de alguna manera.

En cambio el término de abundancia, sí tendría sentido. Algo que de alguna manera hay más que suficiente para todos. Una caza demasiado exitosa que permite saciar las necesidades de carne de todo el colectivo, y hay sobras. Eso es abundancia, y con eso se puede pensar, empezar a pensar en términos económicos. ¿Se puede hacer algo con esto que tenemos demasiado y a nosotros ya no nos aporta nada más para nuestra supervivencia?

La economía, el intercambio entre grupos nace de la abundancia. No de la escasez.

En esta entrega hemos visto como dentro de la familia o la tribu los intercambios son en términos de cualidad y no de cantidades, y las cantidades no se median en términos numéricos sino en conceptos incrementales, de más cantidad o menos cantidad.

Y hemos visto también que la economía surge de la abundancia, del sobrante, y no de la escasez.

Y hasta aquí la entrega de hoy de Economía Campechana.




Economía Campechana 008

El trueque y el dinero

Vimos como la abundancia de algún producto o servicio es lo que permite al grupo social el primer intercambio con otra familia.

Ese cambio es un trueque. Y es un gran avance. Pues multiplica la variedad de las cosas que se pueden disponer. Son muy numerosas las familias y la cantidad de cosas a intercambiar. Y eso contribuye a mejorar sus posibilidades de supervivencia en el medio.

Pero el trueque tiene una serie de limitaciones. Tiene que ser de productos inmediatos y es difícil de cuantificar, se necesita cada vez más una medida objetiva que nos cuantifique el intercambio.

Si yo recibo manzanas las puedo cambiar por ovejas, o por miel, o por la limpieza del poblado de hierbas. Pero tienen que ser acciones sucesivas en el tiempo, inmediatas.

Por otro lado cada vez es más importante el establecer algún sistema numérico que cuantifique el intercambio, lo que se da y lo que se recibe a cambio. En la familia eso no era esencial, lo esencial era el número de intercambios y su incremento de productividad, el dar cada vez más repercutía en una mejora de todo el grupo, y lo que era mejor para el grupo era mejor para uno directamente. Pero cuando se intercambia con otro grupo ya no es así, lo que mejora para el otro grupo ya no tiene una incidencia directa en mi bienestar. Es necesario cada vez más tener algún instrumento para conocer con objetividad las relaciones de intercambio. Seguramente fue un incentivo para la aparición de los conceptos de números, de medidas.

Entonces vemos que sería interesante disponer de algún instrumento que facilite los intercambios en el tiempo, que no tengamos que trocar cosas en lo inmediato, que otra forma de decirlo es que nos permita ahorrar, es decir, dar algún bien o servicio ahora y que podamos recibir otro bien o servicio en un momento del tiempo posterior, cuando estimemos conveniente nosotros y no estar obligado a hacerlo ahora.

Y por otro lado, sería interesante disponer de instrumentos que fueran cuantificables, divisibles, fáciles de contabilizar, en los intercambios.

Todo esto lo facilita el dinero. Los distintos tipos de dinero. Pero eso lo veremos en la siguiente entrega. Hoy hemos reflexionado sobre el paso de un intercambio dentro de la familia o la tribu a otro entre familias diferentes. Y que ello se realiza desde la abundancia de algún producto o servicio. Y que la necesidad de ahorro y de cuantificar mejor los intercambios es un incentivo para la aparición de lo que llamaremos dinero.

Hasta aquí la entrega de hoy de Economía Campechana.





Economía Campechana 009

Dos formas del intercambio: El trueque y el dinero.

La forma de intercambiar cosas más inmediata es mediante el trueque. Cambiar un artículo o un servicio por otro.

Pero el trueque tiene una serie de inconvenientes. El intercambio tiene que ser inmediato. En el mismo momento uno cambia algo por algo, manzanas por mantas, por ejemplo. Y también tienen que coincidir ambos en su necesidad recíproca, el de las manzanas que necesite mantas y que coincida que el de las mantas necesite manzanas.

Y también puede ser un inconveniente establecer la equivalencia de cuantas mantas en intercambio por cuantas manzanas. Y en este caso es bastante sencillo pues las manzanas se pueden contar o pesar y las mantas también. Pero en el caso de servicios u objetos difíciles de cuantificar la cosa se complica mucho.

Podemos especular que seguramente lo primero que apareció tras el trueque es un dinero mercancía, algo que tenía valor por sí mismo, que servía para algo dentro de esa sociedad, y con otras características que facilitarían su uso, como serían su fácil transporte, su fácil división, una conservación adecuada. Y llegaron a ser dinero mercancías tales como la sal, el chocolate, las cabezas de ganado, las semillas, el tabaco.

Cualquiera vendería algún producto y cobraría a cambio ese dinero mercancía, que luego podía con una razonable seguridad, intercambiar por otro producto que le interesara. Lo que servía para superar el asunto de la temporalidad que conllevaba el trueque directo. Uno podía vender ahora, ahorrar en dinero mercancía y luego vender cuando lo estimara oportuno. Y también superaba el obstáculo de la necesidad de que coincidieran en los deseos recíprocos que implica el trueque. Ahora uno puede vender a alguien un producto y recibir un dinero mercancía que luego le servirá para adquirir cualquier otro y no solo los posibles ofertados por su comprador que serían obligatorios en el trueque.

La forma más exitosa de dinero mercancía parece que fueron los metales preciosos. Tenían valor de uso, una larga durabilidad, podían ser divididos, fundidos, pesados. Y eran muy solicitados en todas las culturas del mundo. El hierro, el cobre, la plata y sobre todo, el oro.

El oro tiene unas condiciones de resistencia al deterioro que no tiene ningún otro material.
Es fácilmente divisible, además es muy difícil de falsificar y parece que ha sido un material apreciado en todo tipo de culturas. En la historia parece el dinero mercancía que más éxito ha tenido.

Hoy hemos visto las dos formas primarias de intercambio, el trueque de productos o servicios de manera directa y el uso de mercancías como el primer dinero. En la siguiente entrega veremos como es posible que apareciera el dinero como compromiso, como pagaré.

Hasta aquí el programa de hoy de Economía Campechana.





Economía campechana - 010

El dinero como compromiso

Hoy comienzo este pequeño espacio con una anécdota familiar que seguramente está en la categoría del mito, pero que es ilustrativa para esta entrega. Un antepasado mío en la guerra civil recibió una mercancía y a cambio entregó un pagaré. Y en el pagaré ponía... pagaré ... o no pagaré.

Vimos en las anteriores entregas que el intercambio se podía realizar por medio del trueque de bienes y servicios de manera directa. Y comenzamos a pensar sobre como agilizar esos intercambios por medio de un intermediario que facilitara el trueque. Un medio de facilitarlo era mediante una mercancía aceptada o deseada por todos. Ahora veamos como se puede facilitar el trueque por medio del compromiso.

Un propietario tiene manzanas en abundancia. Y hay una persona que desea esas naranjas, y ella sabe cultivar fresas y sabe que en futuro las tendrá en abundancia y pueda cambiarlas por esas manzanas. Entonces el propietario de las fresas puede firmar un documento por el que se compromete a que en la época de fresas le entregará al que le ha dado las manzanas tantos kilos o piezas de fresa.

De este modo puede disfrutar de las manzanas ahora mismo, y el otro puede contar con que dentro de unos meses tendrá fresas disponibles. Todo ello queda reflejado en un documento que pone algo parecido a: La persona B entregará X kilos o piezas al propietario de este pagaré.

Llegada la época de las fresas el propietario de ese pagaré podrá ir a la persona B y entregar ese pagaré para que le den las piezas de fresas estipuladas. Pero también podría intercambiar ese pagaré por otras cosas. Por ejemplo ir al individuo C que tiene naranjas y decirle que por sus naranjas B le daría un papel pagaré que le permitiría ir más tarde al individuo de las fresas y con ese documento le entregaría tantas piezas de fresa. Y quizá al individuo C le interese ese intercambio pues tiene naranjas de sobra pero en un futuro le gustaría tener fresas.

De tal manera que se ha creado un compromiso de pago, una fórmula que permite recibir algo ahora y devolverlo o trocarlo por algo más tarde. Y eso agiliza el trueque. Y eso también es una forma de dinero. Ese papel, ese documento puede circular por la sociedad favoreciendo o haciendo posible el intercambio de bienes u objetos.

Pero puede que el individuo que ha firmado ese pagaré muera, o desaparezca, o simplemente no reconozca que ese compromiso es válido. Para que esta fórmula de intercambio sea útil es muy importante el compromiso, la confianza y la seriedad en los acuerdos de los que realizan la transacción. Y tendremos que introducir la noción de riesgo para aquellos casos donde no se cumplen los compromisos.

En la entrega de hoy hemos visto por primera vez la noción del dinero pagaré o dinero compromiso y cómo sirve para mejorar los sistemas de intercambio. Y también hemos avistado la noción de riesgo si no son fiables esos compromisos.

Gracias por escuchar y hasta la próxima entrega de Economía Campechana.





Economía campechana - 011

El productor, el comprador, la mercancía y el medio de intercambio

Hasta ahora en el estudio de la sociedad y de los intercambios que se daban en ella nos habíamos preguntado a cerca del individuo en su doble vertiente, como propietario o como productor y en su otra cara de consumidor de algún producto o servicio.

Y nos preguntamos sobre los mecanismos psicológicos de dar y recibir. Sobre cómo uno se siente en deuda al recibir algo y tenía la necesidad de devolver algo de parecido valor. Y que todo ello ponía en marcha el mecanismo de la vinculación entre los individuos y daba nacimiento a eso que llamamos socios, a la sociedad.

Pero en ese camino a mejorar esos sistemas de intercambio entre individuos nos aparece un nuevo elemento. El medio de intercambio. Y este es una realidad diferente a las dos anteriores, productor y comprador.

El medio de intercambio es independiente de esos otros dos elementos. Desde luego guarda relación con ellos, pero es una realidad diferente, con reglas diferentes, con mecanismos propios y diferenciados.

A partir de ahora cuando pretendamos entender como funciona la economía, es decir, la ciencia que estudia los intercambios, además de intentar entender la psicología de tanto el propietario o productor como del comprador o consumidor, necesariamente tendremos que detenernos a entender que ocurre con el mecanismo de intercambio. Cómo funciona. Cuáles son sus reglas.

Adelanto algo simplemente para ilustrar lo que trato de poner en relieve. Hasta ahora lo más importante era producir bienes y servicios o ser propietario de algo en abundancia que pudiéramos cambiar por otros productos apetecibles para nosotros. Pero ahora, y cada vez más vemos que para producirse ese intercambio necesitamos un intermediario. Algo que llamaremos dinero. Sin ese dinero no podemos intercambiar. No importará que tengamos propiedad de cosas en abundancia, no importa que sepamos hacer cosas de mucha utilidad para otros, sin dinero no podremos canjearlas.

Y es también muy fácil llegar a la conclusión de que, es tan interesante o más para poder intercambiar tener dinero, o ser capaz de fabricarlo, que producir o tener cosas en abundancia apetecibles para otros.

Y desde este momento la riqueza ya no es necesaria medirla en tu capacidad de producir servicios o bienes apetecibles a otros, sino basta en medirla en la cantidad de dinero o medios de intercambio que una persona posee para comprar lo que desea.

En el entrega de hoy hemos tomado conciencia de un paso fundamental en la historia de la economía. La aparición del dinero cambia las reglas de funcionamiento de los intercambios en la sociedad, y por tanto, si queremos entender como funciona la sociedad no sólo tenemos que mirar a los individuos que la componen sino a un tercero y extraño a ellos, con reglas de funcionamiento propias, que llamaremos dinero.

Gracias por escuchar y os espero en al próxima entrega de Economía Campechana





Economía campechana - 012

Los sistemas económicos no se planifican

Ya varias veces en esta serie de economía hemos constatado que la regulación de los intercambios, o los sistemas económicos en su conjunto, no fueron planificados en su totalidad y desde un principio. Simplemente se trata de ir dando solución a problemas que se producen en un tiempo y lugar determinado y con unas condiciones concretas. Esas condiciones pueden tener que ver con la cantidad de personas involucradas, el número de intercambios, por sus posibilidades de comunicación. Muchos factores influyen ellas y en los problemas que plantean.

Suscitados estas dificultades se idean una serie de soluciones, que aquellos que detectan el gobierno y la dirección del grupo, adoptan. Seguramente atendiendo a sus necesidades con preferencia sobre cualquier otra. De tal modo que los sistemas económicos siempre son una serie de parches a los problemas surgidos en las relaciones de intercambio.

Si las sociedades fueran estáticas, no cambiaran, entonces uno se podría plantear cómo es la realidad y buscar un sistema adecuado para las concretas formas de intercambio que se dan dentro de esa sociedad. Y también definir unos objetivos que se quieren conseguir con ese sistema de funcionamiento que deseamos crear. Y los objetivos pueden ser variados, no siempre hay un sólo objetivo. Dependen de los valores que se quieran defender. ¿Qué valores tomamos como importantes? ¿Cuál es la relación entre los valores que hemos elegido? Muchas veces el promocionar una valor implica que otro valor tiene que ser limitado.

Además de todo esto, que ya veis la complejidad que conlleva, y estamos hablando de un simple sistema estático, que no varía, que pertenece estable en el tiempo. Cuando hablamos de una sociedad que nunca está quieta, que cambia constantemente, la dificultad se multiplica hasta el infinito.

Pues bien, aunque pudiéramos en un momento dado hacer ese análisis, seguro que nos surgirían muchas posibilidades de darle una forma u otra a la solución, y tantas como valores prioricemos o la combinación de ellos que creamos adecuada.

¿Cómo definimos entonces esos objetivos que den sentido al sistema económico? Pues
tenemos que enfrentar el problema de como tomar decisiones, si esas decisiones las toma un grupo, ya sea un grupo de sabios, o de poderosos o de gente que tenga algún otro elemento que consideremos que lo haga adecuado para ello, o si decidimos tomar esas decisiones de una manera lo más participativa posible. Y esa es una opción que hay que considerar en algún momento de nuestro planteamiento.

Cómo veis los problemas se nos multiplican por momentos, y muchas veces los problemas no pueden esperar a que aprendamos a darle soluciones. Por lo menos los problemas urgentes.

Por eso no es de extrañar que no tengamos un sistema económico perfecto. Si es que fuera eso posible. Y quizá tenemos que enfrentar esto antes de sentarnos a mirar la sociedad y la economía, y me refiero a qué valores priorizamos y si es realista poder hacerlo así, pues muchas veces es imposible poder llevar a cabo nuestros deseos y podemos dedicar todos nuestros recursos a algo que no vamos a poder conseguir.

Hoy no hemos hablado mucho de economía en si misma. Si no de los problemas que nos surgen cuando nos ponemos a pensar en qué hacer. Pero seamos realistas, es necesario pensar en ello si no queremos caer en el idealismo. Si lo siguiente que queremos construir lo queremos hacer un poco más duradero.

Gracias por escuchar y os espero en al próxima entrega de Economía Campechana.




Economía campechana - 013

Consideraciones sobre valores

Dijimos que la economía no es un sistema planificado desde un primer momento, sino que se adaptaba a la búsqueda de soluciones puntuales tal y como estas iban apareciendo en el tiempo y en el entorno determinado.

Y que la búsqueda de soluciones va a tener mucho que ver con quién hace esa búsqueda y qué es lo que valora como deseable.

Por ejemplo se puede tener como valor la libertad individual, o una libertad del grupo al que se pertenezca. Y además también es importante si consideras los valores como absolutos e irrenunciables o los consideras como objetos a alcanzar, a promocionar, pero sin la esperanza de poder llevarlos a cabo en su totalidad. Y eso va a condicionar mucho el trabajo.

Si uno considera un valor como lo bueno, entonces todo lo demás ocupa una posición menos importante, y todo son obstáculos que impiden a lo bueno manifestarse y nos podemos pasar la vida limpiando aquello que impide a lo bueno imponerse. Si consideramos, por ejemplo, que la libertad es un valor supremo, que es lo bueno, entonce todo aquello que pueda limitar esa libertad se convierte en un problema. Y la batalla es infinita y nunca vamos a tener la satisfacción de vivir un momento de paz y de resolución. Son tantas cosas las que limitan la libertad, es tan lejana. Es más, de echo es irrealizable. No existe la libertad absoluta y querer alcanzar algo que es imposible de lograr en su totalidad es la garantía para el fracaso. Podemos dedicar todas nuestras energías intelectuales, y quizá también todos nuestros recursos físicos en alcanzar algo imposible.

Otra cosa bien distinta es proponer algo como deseable, algo que simplemente nos guste, y podemos poner el mismo ejemplo de antes, la libertad, considerar la libertad como algo bueno, simplemente bueno, no lo bueno, sino algo bueno, y promocionarlo. Entonces cualquier cosa que lo logremos en ese sentido será satisfactoria, y cualquier pequeño paso que logremos nos hará sentir bien.

Tomar un camino u otro va a condicionar nuestra vida de manera absoluta. Y tenemos que decidir cuál es el camino que escogemos. Que además tiene otras consecuencias.

El establecer un valor como Lo bueno, implica que todos los demás se dejan a un lado respecto a él, todos los demás son menos importantes, en muchos casos despreciables. Lo que conlleva que será imposible la convivencia con aquellos otros que han colocado otros valores como Lo bueno, para ellos.

Si simplemente consideramos algunos valores como buenos, ello no molesta para la existencia de otros, también buenos y también deseables, y en el caso de conflictos entre unos y otros se trata de encontrar los límites entre ellos, y no siempre tendrá que ocurrir así, muchos de ellos se complementan y crecen a medida que los demás se cuidan.

En el programa de hoy hemos hablado de valores y su relación con la economía. Les esperamos en un próximo programa de Economía Campechana.






Economía campechana - 014

Algunos de los valores que orientan la economía

En anteriores entregas reflexionamos sobre la conexión entre la adopción de unas soluciones u otras a los problemas que concitan los intercambios de bienes y servicios, con los valores, sobre todo del grupo encargado de tomar las decisiones.

A grosso modo podemos definir esquemáticamente los valores actuales. Y son cuatro, la libertad individual, la seguridad, la igualdad y en cuarto lugar la conservación de la sociedad.

La promoción de la libertad individual es el otro extremo de a una planificación absoluta de la sociedad. Se trata de que se da más valor a lo que los individuos decidan con sus acciones particulares que eso de dirección a hacia dónde tiene que avanzar la sociedad. Lo contrario es que un organismo, un grupo, alguien concreto, sea el encargado de dictar esa dirección, de decidir qué es lo que se hace y qué no. Lo que entendemos por una sociedad planificada.

Ambas posturas llevadas a su extremo son imposibles. No es realista pensar que todo se pueda organizar según los deseos de todos y cada uno de los componentes de la sociedad, pues todas las decisiones que se toman de manera individual afectan de una manera u otra al conjunto, a la totalidad, y es necesaria la voz de los individuos en las decisiones, aunque en principio estas puedan parecer que son decisiones individuales. Hay que articular algún método que permita cuidar esta relación y decidir qué dirección tomar. Y ese método con mucha frecuencia va a ser restrictivo de cierta parte de libertad individual. La libertad individual como valor máximo es un imposible. No existe. Como decían los existencialistas, quizá nos queda cierta capacidad de elección libre pero está acompañada con una responsabilidad de la influencia que puede tener esa decisión nuestra en todas los demás. Quizá estemos condenados a elegir pero también a ser responsables de las consecuencias.

El otro extremo, desde una visión idealista, la planificación central quizá es posible, pero no tenemos tan claro que sea muy deseable. Efectivamente se puede planificar desde un ente centralizado que decida sobre todo. No parece muy realista que ese ente sea capaz de llegar a regular todas las mínimas decisiones y acciones que ocurren en el sistema social, en cada acto de todos sus componentes. Y no parece tampoco muy realista que ese órgano planificador tenga toda la suficiente información para que las decisiones las podamos considerar buenas o adecuadas.

Como ya comentamos en una entrada anterior, la postura de considerar los valores como absolutos, como lo bueno, lleva a callejones sin salida. En cambio, el considerar la libertad como un valor bueno, y también la planificación cuando pueda resultar adecuado, como un valor bueno, lo que lleva es a una postura realista que trata de encontrar cuál es el equilibrio entre los dos valores adecuado, hasta donde es interesante y razonable que la libertad sea la guía de la sociedad, y cuando es conveniente utilizar algo la planificación.

Y existe otro problema. Quién decide. No es lo mismo lo que puede interesar a un grupo de población que a otro. Puede que lo que sea bueno para uno no lo sea para el otro y recordemos que alguien tiene que tomar las decisiones. Y quién toma las decisiones lo hará teniendo prevalencia para la resolución de sus problemas y para su beneficio. Quizá a un grupo le interese más promocionar la libertad y a otro la planificación. Es un problema que tenemos que enfrentar, cómo tomamos esas decisiones.

Cuanto más grupos de población participen en la toma de decisiones y en defender sus propios valores tanto más será posible encontrar una solución mejor para todos.

En la entrega de hoy hemos profundizado un poco más en los temas relativos a los valores que dirigen a las soluciones que se adoptan en economía y su relación con los grupos que tienen poder para llevarlos a cabo.

Os esperamos en una próxima entrega de economía campechana.






Economía campechana - 015

Más sobre valores que orientan la economía

En anteriores entregas reflexionamos sobre la conexión entre la adopción de unas soluciones u otras a los problemas que concitan los intercambios de bienes y servicios, con los valores del grupo encargado de tomar las decisiones.

Hablamos sobre el valor libertad individual en contraste con una economía planificada.

Hoy relacionaremos el valor libertad con el valor seguridad.

La libertad también guarda relación con el valor de la seguridad. Para obtener seguridad hace falta una previsión, unas normas de las relaciones de intercambio que las haga en alguna manera previsibles, donde lo arbitrario, la sorpresa, lo inesperado tenga la menor cabida posible. Cuanto más previsible sea algo tendremos más seguridad respecto a lo que va a ocurrir. Y cuanta mayor seguridad haya de que algo ocurra menos libertad habrá de que haya diferentes opciones en nuestro futuro. A grosso modo podemos afirmar que muchas veces la libertad es contraria a la seguridad. Cuanto más seguridad tengamos menos libertad, y el asumir una mayor libertad entrañará mayores riesgos, menos seguridad.

¿Qué pasa si de nuevo optamos por valores máximos? Si consideramos que la seguridad es un valor máximo, que es lo bueno, por encima de todo, entonces tendremos que limitar las posibilidades, lo diferente y lo imprevisible, lo más posible, hacerlo todo previsible. Y ahí se pierde la variedad y la libertad. Y lo mismo ocurre al contrario, si la libertad es un valor máximo, es lo bueno, entonces la seguridad que se puede ofrecer es muy pequeña.

Si nos vamos a que no estamos estableciendo absolutos, sino que consideramos tanto buena cierta libertad posible como cierta seguridad deseable, entonces la labor será encontrar un equilibrio óptimo entre una y la otra. Y la decisión de dónde estará ese punto de equilibrio no está escrita en ningún lugar y es variable en el tiempo y por decisión de los que tienen el poder de hacerlo.

Y de nuevo insistimos en que los valores que se adopten, o la línea donde se decide la proporción óptima de unos u otros, depende de quien sea el que tome esas decisiones, a mayor participación de todos los componentes de la sociedad, hay más posibilidades que las decisiones que se adopten sean más óptimas para la generalidad de ellos. Cuando más concentrada la toma de decisiones esté en un grupo determinado, posiblemente las soluciones que se tomen tengan que ver más con sus necesidades propias y no tanto con los gustos de la generalidad. Y en ningún caso hablamos que unas soluciones sean mejores que otras, no tenemos criterios objetivos para ello, solo afirmamos que si las decisiones se toman por la mayoría de los interesados posiblemente estos defiendan mejor sus valores e intereses.

En el programa de hoy hemos reflexionado con otro grupo de valores, la libertad y la seguridad, y su relación entre ellos. Y como siempre recordando su relación con los grupos encargados de tomar decisiones.

Nos encontramos en el próximo programa de Economía Campechana.







Economía campechana - 016

Y aún más sobre los valores que orientan la economía

En nuestro recorrido por los valores que orientan a la economía y a su búsqueda de soluciones concretas para la sociedad hoy vamos a pensar sobre la igualdad.

La igualdad es un valor delicado pues tan importante puede ser la igualdad que su contrapartida de la diferencia, la variedad. Y la naturaleza premia tanto a una como a la otra. E introducir el valor de la igualdad en economía tiene sus dificultades.

Quizá como siempre hemos hecho en las entregas anteriores nos será más fácil abordar esto si primero diferenciamos el pensar en valores absolutos y si lo hacemos simplemente como algo bueno.

El pensar como absolutos nos lleva rápidamente a problemas y a callejones sin salida. Si colocamos la igualdad como valor supremo o absoluto entonces cualquier situación que no iguale a todas las personas será un problema, y sólo se puede lograr desde quizá una planificación absoluta y milimétrica de la sociedad. Y aún así es imposible pues también es imposible la total manipulación de todo lo que ocurre. Cualquier cosa que escape de esa absoluta planificación puede significar diferencias y acabar con la deseada igualdad absoluta.

Lo mismo podemos decir con el caso contrario. La diversidad absoluta puede poner en peligro ciertos grupos que se ven absolutamente desconectados de ciertos medios elementales quizá para una mínima supervivencia. El no cuidar de ciertas condiciones de igualdad mínimas puede poner en peligro el grupo entero. Y el empeñarse en mantener la igualdad por encima de todo puede suponer que es preferible todos pobres pero iguales que un impulso de diversidad que contribuya a mayor riqueza seguramente para todos y mayores posibilidades de supervivencia. Desde luego la naturaleza cuida tanto de la igualdad, como de la diversidad.

Y para conseguir un adecuado equilibrio entre lo uno y lo otro de nuevo solo parece poderse conseguir a través de la participación de todos en la búsqueda de ese equilibrio.
La diversidad crea riqueza pero no debe nunca poner en peligro la supervivencia del grupo completo.

En todos los valores sobre los que hemos ido reflexionando siempre aparece la misma idea central, la renuncia a la consideración de valores absolutos y pasando a una posición más humilde de ser objetivos que nos gusta y nos apetece promocionar, y que en los lugares donde haya que elegir entre unos y otros, sean la mayor cantidad de componentes de la sociedad los que decidan sobre ellos.

A ese sistema de decisiones muchos lo llaman democracia, gobierno del pueblo. Y hay que reconocer que no es tan fácil pues simplemente gobierno del pueblo puede tomar muchas formas, un gobierno representativo, un gobierno delegado. Como se da forma a una democracia va a tener una influencia decisiva en el rumbo que tome la economía y en las soluciones que se adopten para sus problemas.

Y en este punto en que ha aparecido al democracia en el debate económico lo dejamos hoy.

Os esperamos en la próxima entrega de Economía Campechana.





Economía campechana - 017

El valor de conservar y el valor de innovar.

Hoy vamos a tomar en consideración el valor de la conservación, del conservadurismo, y lo vamos a contraponer al valor de innovación.

¿Qué es más importante la conservación o la innovación?

Cómo hemos ido señalando en nuestro recorrido sobre valores contrapuestos, aquel valor que consideremos más adecuado para el momento histórico en que estemos va a dar una dirección a la serie de medidas económicas que elijamos y para alcanzar el objetivo de promocionar tal valor.

Desde luego la naturaleza premia ambos valores, ambos son importantes. Es importante conservar ciertas cosas, cuidarlas, permitirles que permanezcan vigentes y vivas, darles continuidad. De echo uno de los objetivos fundamentales de la vida es conservador: mantener la vida.

En lo social el valor conservador se suele relacionar con el favorecer las tradiciones culturales y familiares, o de cualquier otro tipo, y también a mantener las estructuras económicas de un determinado lugar. Se oponen a los cambios políticos, sociales o económicos, por lo menos los cambios radicales, y quizá podemos atrevernos que se enfrentan al progreso.

En contraste del valor conservador se encuentra la innovación, la apreciación por lo nuevo. Y en la naturaleza se premia tanto lo conservador como la innovación. Si hay un mandato de la vida a conservarse, lo cierto es que no hay ningún ser eterno, y todos ellos mueren para dejar paso a nuevos individuos, que además no tienen tendencia a ser réplicas exactas del los anteriores.

El valor innovación da nuevas posibilidades de supervivencia, nuevos comportamientos, nuevas visiones de la vida, nuevas culturas, nuevas familias, nuevas estructuras económicas quizá más adaptadas a los tiempos que van cambiando.

Siguiendo el esquema de razonamiento de las últimas entregas, deducimos que colocar a ambos valores, conservación e innovación, como valores absolutos nos lleva a callejones sin salida. Si pretendemos conservar a toda costa cualquier cambio casual o no de la sociedad nos pone en riesgo de no saber adaptarnos al entorno y nos pone en riesgo de desaparición, de no poder sobrevivir. Al mismo tiempo y de manera parecida, poner en valor absoluto el valor innovación, nos lleva a un continuo cambio que impide asentar conocimiento con el que ir construyendo el edificio social. Y el estrés permanente de tener que cambiar todo y a toda hora puede igualmente suponer un riesgo para una sociedad.

De nuevo como no nos cansamos de repetir, encontramos que colocar los valores como lugares hacia los que queremos viajar, pero sin la esperanza de defenderlos en su esencia, son los que nos permiten darles un lugar de utilidad y además complementariedad. La conservación no tiene sentido de utilidad sin un límite de innovación necesaria, y esta encuentra su sentido y su paz en la conservación de ciertas estructuras que le den la oportunidad de servir de bases para el crecimiento y el cambio.

En definitiva, y como hemos visto en toda esta serie sobre los valores y la economía, los problemas nos los encontramos cuando nos vamos a considerar a los valores como absolutos a defender y no como objetivos útiles inalcanzables y que además, encuentras sus límites en los otros valores que se le oponen.

Así incluso tendría sentido una sociedad construida desde los pareceres de diferentes individuos con valores diferenciados tratando de potenciar aquellos que prefieren. Y no una sociedad llena de fundamentalistar cuasireligiosos, donde es imposible la coexistencia con el otro, pues es el enemigo, no aquel que con sus límites le da sentido a lo que yo hago.

Me temo que todavía seguimos en una especie de sociedad pseudoidologizada donde el otro sigue siendo el enemigo a combatir. Y así nos va.

Dejo esta reflexión y os espero en el próximo capítulo de Economía campechana.






Economía campechana - 018

Economía y democracia o isonomía

En las últimas entregas dedicamos nuestro pensamiento a los valores y a su influencia en el sistema económico o en las medidas de naturaleza económica que pone en marcha una sociedad determinada. A cada valor que pretendamos potenciar puede corresponder una decisión de política económica u otra.

En todos los valores sobre los que hemos ido reflexionando siempre aparece la misma idea central, la renuncia a la consideración de valores absolutos, que nos lleve a ponernos en guerra con todos los otros valores (y de paso a ponernos en guerra con la gente que los defiende, pues uno no puede ponerse en guerra con los valores sino con las otras personas) y tomamos una posición más humilde de ser esos valores unos objetivos que nos gusta y nos apetece promocionar, y que en los lugares donde haya que elegir entre unos y otros, sean la mayor cantidad de individuos que componen la sociedad los que decidan sobre ellos, y aquí añado una consideración más, mejor que esa decisión sea llevada a cabo con la mayor cantidad de información posible, sopesando los pros y los contras que pueden suponer cada decisión opcional.

A ese sistema de decisiones muchos lo llaman democracia, gobierno del pueblo, o también se le relaciona con el concepto de isonomía, igualdad ante la ley, que algunos lo entienden como sinónimo de democracia, pues puede significar igualdad pero tanto de derechos como deberes, y entre esos derechos ya a la vez deberes, está el decidir, el tomar decisiones que afectan a todos.

Y hay que reconocer que no es tan fácil pues simplemente gobierno del pueblo puede tomar muchas formas, un gobierno representativo, un gobierno delegado, un gobierno participativo en mayor o menor grado de los individuos, un gobierno de decisiones directas. Como se da forma a una democracia va a tener una influencia decisiva en el rumbo que tome la economía y en las soluciones que se adopten para sus problemas.

Aclaremos cuanto antes que democracia, y no olvidemos que hablamos de economía, donde se buscan unos resultados referidos a la persecución de ciertos valores que son nuestros objetivos, que trata de obtener resultados. Pues bien, la democracia sólo es un sistema de tomar decisiones, no nos da ninguna garantía de que la decisión tomada en democracia sea la mejor, ni la más justa, ni la más adecuada. Simplemente tomamos una decisión entre todos.

Dedicaremos un tiempo a analizar las críticas a la democracia desde algunas posiciones y luego les pediremos que nos den alternativas. Pero eso va a ser en la próxima entrega. En este punto lo dejamos hoy y os esperamos en el próximo programa de Economía Campechana.





Economía campechana - 019

Críticas a la democracia como método de tomar decisiones económicas.

La economía trata de entender las reglas de los intercambios entre personas en la sociedad. Existen unas reglas que rigen los intercambios entre las personas y también unas formas de organizar esos intercambios que tienen que ver con los valores que se considere importante promocionar en ese momento histórico en ese grupo social. Esas reglas de organización requieren una decisión de alguien de tomar tal solución o tal otra en persecución de la consecución de un valor u otro.

Hablamos de la democracia como una forma de tomar decisiones a la hora de elegir unos valores u otros y unas normas u otras que los hagan posibles. Pero la democracia tiene sus limitaciones. Y comentamos que una elección democrática solo es garantía de haber sido aprobada por la mayoría de en una determinada población, pero eso no garantiza los resultados buscados, ni que sea la mejor forma de conseguirlos, ni que algo imposible se convierta en posible. Si votamos que desaparezca la ley de la gravedad, por muy mayoritaria que sea esa votación a favor de derogarla no lo vamos a conseguir. Existen realidades que no están en la mano de las personas cambiarlas, por muy democráticamente que decidamos hacerlo. A alguno se le podría ocurrir prohibir la muerte por decisión democrática. La realidad se impone siempre al deseo. Y el deseo sólo es posible dentro de lo real y alcanzable.

Muchos fundan todas sus esperanzas de estar bien en la democracia, y se le está pidiendo demasiado si así se hace. Tan importante como que se tomen decisiones por parte de la mayor parte de las personas como que tengamos toda la información posible sobre las alternativas sobre las que decidimos y sobre sus repercusiones. Y eso es también una tarea con limitaciones. Nunca podremos sopesar todos los pros y contras, pero por seguro que cuanta mayor información dispongamos más posibilidades tenemos de tener un resultado más cercano al deseado. Y relacionada con la información está la transparencia en la misma y que llegue a todos. Todo ello va poniendo limitaciones a la efectividad de la democracia y muchos pueden perder su fe en ella.

Hay muchas más pegas que podemos encontrar a las decisiones democráticas y no tenemos espacio para dedicarles un análisis profundo. Quizá no hace falta. Basta plantearse una simple pregunta.

¿Cuáles son las alternativas? ¿Que las decisiones las tomen los sabios? ¿Que las decisiones las tomen quizá los poderosos? ¿Que las decisiones las tome una casta determinada por no sé bien que criterios de selección?

Voy a dejar la pregunta abierta. Me parece interesante recobrar esta reflexión e intentar darle una solución. A mi no se me ocurre nada mejor que la democracia, pero quizá en un amplio debate abierto a no solo los expertos, aparezcan formas nuevas de tomar decisiones o mejoras de las existentes.

También se me ocurre que es necesaria cierta humildad, pues la democracia al no ser garantía suficiente de que todo va a ir bien, exige del ciudadano un plus de esfuerzo en participar en esto que llamamos sociedad, política, gobierno, decisión. Y no dejar en manos de nadie tales cosas.
Y con esto acaba el programa de hoy de economía campechana.





Economía campechana - 020 y último

Recopilando.

El objetivo de esta serie llamada economía campechana era ligar la economía a algo más básico, a la psicología humana, a cómo funcionan los intercambios entre las personas.

Explicamos el nacimiento de la sociedad como un contrato implícito que se formaliza cada vez que alguien da o recibe algo, con una deuda consiguiente y la necesidad de su compensación. Y cómo a través de este intercambio se mantiene el vínculo que hace existir ese interés por el otro, que nos liga a los demás.

Han aparecido conceptos económicos como el riesgo, el valor cambiante de las cosas según su contexto. La escasez y la abundancia. La seguridad y el miedo. El trueque y la aparición de los medios indirectos de intercambio. La decisiva introducción de la moneda con sus reglas implícitas que cambia e influye como se realizan los intercambios entre las personas con su posibilidad de acumulación o su posible pérdida de valor.

Solo pretendía con todo ello demostrar que la economía es una cosa muy intrincada con la naturaleza psicológica del hombre, y que además también se complica cuando aparecen medios externos a esa naturaleza con reglas propias y diversas que hay que analizar y comprender.

Me hubiera gustado dedicar más tiempo a enfrentar problemas mucho más prácticos. Como preguntarnos que sentido tiene que exista desempleo, cuando el empleo es una riqueza, un recurso. Y cuando hay millones de personas desempleadas es una riqueza no utilizada que se pierde para siempre, sin posibilidades de volverse a recuperar. Aquello que no se hizo en un momento no puede repararse, se perdió esa oportunidad. Tendremos otras pero esa está perdida. Y todo ello en un mundo donde las necesidades son infinitas, esas sí parecen ser infinitas. Ese es un problema apasionante, en un mundo de escasez derrochar millones de recursos y además con el sufrimiento para esas mismas personas pues no pueden obtener su medio de vida.

Para resolver todos estos problemas están los políticos, también los economistas, y también es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros. Yo el primero. Y yo dí un primer paso. Pararme a reflexionar, proponer visiones y formas de entender la realidad. Entender la realidad no es hablar de la realidad. Esta siempre se nos escapa, y por supuesto también ha ocurrido conmigo. Pero espero que esto sirva para que otros reflexionen más y de manera diferente y den algún pasito más para comprender aquello que nos rodea.

Por ahora lo dejo aquí, y espero volver pronto con un acercamiento más práctico y quizá más cercano a la comprensión de los problemas de la economía, como la reflexión sobre el paro, que nos sirva para quizá estar todos o unos cuantos más, un poquito mejor.

Desde aquí me despido y os doy las gracias por escuchar esta serie que dimos en llamar Economía Campechana.

Fin. 3 de mayo de 2015